Películas que hicieron historia

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Muchas han sido las películas que, por técnica o contenido, marcaron un hito en el séptimo arte. Esos films son recordados hasta hoy por ser los pioneros de un cambio que revolucionó el ambiente cinematográfico y mostraron una nueva manera para hacer o decir las cosas.

Por Leonardo González

Desde fines del siglo XIX, el cine estableció una nueva forma de comunicación y también una manera de expresarse con la que los seres humanos pueden mostrar sus ideas, pensamientos y sentimientos en un lenguaje que acerca a todos por igual. Muchos films a lo largo de la historia han revolucionado la industria por distintos motivos y marcaron un cambio de paradigma.
El nacimiento de una nación (The Birth of a Nation, 1915), de D.W. Griffith, es un clásico del cine mudo. Lo importante no es de lo que trata –narra los acontecimientos más importantes que llevaron a la creación de los Estados Unidos visto desde el punto de vista de dos familias, una al norte y otra al sur–, sino que sentaría las bases de la edición. El montaje del film, la forma de fragmentar la acción y el uso de la cámara serían determinantes e influirían en la manera de contar las tramas en el futuro. En El cantor de jazz (The Jazz Singer, 1927), de Alan Crosland, se cuenta la historia de Jakie, el hijo de un rabino que desafía la tradición familiar persiguiendo su sueño de convertirse en cantante. Este fue el primer largometraje sonoro, que alternaba la voz y canciones de Al Jolson –el protagonista– con subtítulos. No podía faltar la obra magna de Orson Welles: El ciudadano (Citizen Kane, 1941). Charles Foster Kane, dueño de un imperio mediático, muere en su fabuloso hogar. La última palabra que emite es “rosebud”, y eso despierta la curiosidad de un periodista que investiga para revelar el misterio de su significado. La ópera prima de Welles es considerada por muchos como la mejor película de la historia, gracias a su innovación en la música, la fotografía, la estructura narrativa y visual. Se considera también que comenzó la tradición del cine de autor. Psicosis (Psycho, 1960), de Alfred Hitchcock, se ganó su lugar por tener una de las secuencias más memorables del cine realizada en un lugar al que los cineastas no entraban: el baño. Este film logra elevar a otra categoría el cine de suspenso y de terror. En Sin aliento (À bout de soufflé, 1960), de Jean-Luc Godard, un ladrón roba un auto y mata a un policía en su huida, así que intentará escapar junto a su amante a otro país. Es una de las obras que inició la “Nueva Ola Francesa”, cine de autor contrapuesto al norteamericano. El film transgrede los convencionalismos visuales, destruye los valores sociales y personales de los personajes, y rompe con el eje y la continuidad. En 2001: Odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968), de Stanley Kubrick, el descubrimiento de un artefacto extraño enterrado en la superficie lunar es la excusa para emprender una misión espacial en donde Kubrick se luce con cada imagen, música y efecto especial. En 1972, Francis Ford Coppola le regaló al mundo El padrino (The Godfather). Un cuento adulto, profundo, verosímil, un relato elocuente con una historia ágil que muchos copiarían en el futuro.

Como toda forma de arte, el cine intenta extender los límites e ir más allá.

Steven Spielberg y su Tiburón (Jaws, 1975) dieron lugar al nacimiento del blockbuster, nada más y nada menos. Desde esta película, la cartelera comercial y la producción de largometrajes se reconfiguraron para que los estrenos se dieran en temporada e impacten económicamente en taquilla. Por su parte, George Lucas, con La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977) marcó un quiebre en la industria. Su estética, efectos especiales, diseño de producción fueron épicos y la película marcó a toda una generación. Es importante por su impacto social y cultural de forma global. Blade Runner (1982), de Ridley Scott: Rick Deckard es un “blade runner” cuyo trabajo es perseguir a cuatro replicantes que robaron un barco e intentan regresar a la tierra para buscar a su creador. Su importancia se debe a la conjunción de varios géneros –ciencia ficción, western, thriller, film noir– y una trama que planteaba temas que, 30 años más tarde, ocurrirían (como la globalización). Toy Story (1995), de John Lasseter, fue el primer largometraje realizado enteramente por computadora y el que dio inicio a todo un universo que fue creciendo y expandiéndose. Woody y Buzz fueron tan importantes que han sobrevivido hasta nuestros días (pronto se estrena la cuarta película). Finalmente, Avatar (2009), de James Cameron, es el film más taquillero de la historia y también revolucionó el cine. La técnica 3D volvió a utilizarse gracias a ella y de una manera que jamás nadie pudo igualar. Un hito de la cinematografía que transformó completamente la forma de disfrutar el cine.
Las películas continuarán sorprendiéndonos año tras año y revolucionando las formas de hacer las cosas cada vez que se pueda. El cine es una expresión cultural, y como toda forma de arte intenta extender los límites e ir más allá. El camino ha sido formidable, y esperemos que sigan en esa senda.

ADN SOBRE FILMS REVOLUCIONARIOS

• Estos largometrajes presentan avances técnicos o narrativos que logran cambiar las formas de contar las historias.

• Estas nuevas fórmulas o innovaciones tecnológicas que introducen siempre son al servicio de buenos argumentos.

• Por lo general, todas estas películas quedan en la historia del séptimo arte y son recordadas a lo largo de las generaciones futuras.

• Estos films son los responsables del tipo de cine que se puede ver y disfrutar en la industria cinematográfica.