Esas nuevas palabras

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Agustina Boldrini
Lic. en Comunicación Social.
Correctora de textos.

Se acuerdan de cuando eran chicos y decían alguna palabra que los adultos no comprendían? ¿Recuerdan cuando pasaron a formar parte del mundo adulto y comenzaron a no entender ciertos términos? ¿Vieron cuando le dicen algo a un chico y despiertan risas porque se trata de algo que ya no existe?
En la lengua española, muchas voces entran en desuso porque lo que definen ya no se usa (“bisoñé”) o porque pasaron de moda (“paparruchada”), y nacen muchas otras para representar nuevas realidades (“meme”) y nuevas costumbres del habla (“ahre”, “skere”, “ATR”).

“Muchas voces nacen para representar nuevas realidades y nuevas costumbres del habla”.

Sin embargo, si buscamos en el Diccionario de la Real Academia Española, los primeros términos aparecen y los últimos no. El poeta Jaime Gil de Biedma decía: “No consultes el diccionario, porque allí hay cadáveres”. Si bien esta frase es un tanto exagerada, bien vale para entender que las palabras nuevas también son parte de nuestra lengua y definen nuevos escenarios.

MEME
Los memes se definen por dos características principales. La primera es la intervención que realiza una persona en una imagen. La segunda es la reproducción viral por Internet. Cuando se dice “viral”, se hace una analogía con el comportamiento de los virus, que se transmiten de persona a persona de forma rápida.
El término “meme” es tomado de las ciencias. En 1976, Richard Dawkins acuñó esta palabra en su libro El gen egoísta, para plantear su teoría de la evolución. Un meme es la unidad de transmisión cultural, análogo al gen; así, los memes constituyen la base mental de nuestra cultura del mismo modo que los genes conforman la base de la vida.

SKERE, ATR, AHRE
Skere: Es una deformación de la expresión en inglés “let’s get it”, que significa “vamos a conseguirlo”. Se utiliza al final de una oración que manifiesta que lo que está pasando o lo que va a pasar es bueno. Por ejemplo: “Mañana no hay clases, ¡skere!”.
La palabra fue inventada por Lil Pump, un trapero (el trap es un género musical urbano en el que las frases fluyen a velocidad asombrosa y se acompañan de balbuceos) estadounidense que en sus historias de Instagram gritaba: “Let’s get it”, pero lo decía tan rápido y deformado que derivó en “skere”.
Este término se popularizó en Sudamérica de la mano de Duki, que es un trapero nacido en Buenos Aires. ¡Tomá mate!
ATR: Es una sigla cuyas iniciales significan “a todo ritmo”. Si bien no hay certeza absoluta, se cree que esta frase tiene su origen en una serie para adolescentes que se emitía por Disney Channel: Shake It Up era su título original. Y a la Argentina llegó, precisamente, con el título A todo ritmo.
De lo que sí hay certeza es de que estas simples tres letras sintetizan euforia, alegría y mucho entusiasmo para enfrentar una tarea con energía y optimismo.
Ahre: Esta expresión se emplea para cerrar alguna frase. Sirve para indicar que lo que se dijo es una broma, una exageración o una tontería. Por ejemplo: “Me gusta hacer la tarea, ¡ahre!”.
Es un término compuesto por “ah” (interjección que manifiesta admiración, sorpresa) más “re” (prefijo que denota intensificación). Semánticamente es vacía, pero no para las nuevas generaciones.
¿Vieron que cuando en la boca de un adulto suena un neologismo los chicos se asombran? Ha llegado el momento de sorprenderlos.