Paseo etimológico

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Empiezan los paisajes a ponerse verdes con destellos de colores tintineantes. Capullos que se abren, árboles que se visten de gala y suelos que tienden alfombras. Esto nos despierta las ganas de pasear, de conocer nuevos lugares o de volver a visitar aquellos que nos conectan con la buena vida.
Lo que les propongo hoy es dar un paseo, pero por el origen de las palabras. La etimología es la especialidad lingüística que estudia de dónde vienen los términos. Entonces, nada mejor para hablar del tema que empezar por la mismísima etimología del término “etimología”.
Deriva del griego: etymos (verdadero) y logos (palabra). Se añade el sufijo -ía, que se emplea para crear sustantivos que tienen relación con algo. De este modo, el significado es “aquello relacionado con la verdad de una palabra”.
Bucear en las aguas de esta disciplina nos permite deducir familia de palabras, entender significados, mejorar la ortografía.
Algunos ejemplos elegidos al azar nos permiten descubrir que “cacofonía” viene del griego: kakós (mal), phoné (sonido), sufijo -ía. Es decir: lo relacionado con lo que suena mal en lo referido a las palabras. Su antónimo es “eufonía”; eu (bien): lo que suena bien.
Si hacemos la familia de palabras, podemos hablar de “cacografía”; kakós (mal), graphé (escritura): escrito contra las normas de la ortografía. Del otro lado, podemos nombrar la voz “eufemismo”; eu (bien), phemí (hablar): manifestación decorosa de ideas cuya franca expresión sería malsonante.
Por su parte, el término “salario” deriva de “sal”. Quinientos años antes de Cristo, se construyó un camino de comercialización de sal que unía las grandes salinas de Ostia con San Benedetto del Tronto, en el Adriático. Se llamó Vía Salaria. Roma estaba situada en el punto en el que esta ruta cruzaba el río Tíber.

“Bucear en las aguas de la etimología nos permite deducir familia de palabras”.

Como la sal era muy preciada, porque se empleaba para conservar, para condimentar y como antiséptico, los soldados romanos cuidaban a los mercaderes. Por esta tarea, a modo de pago recibían bolsitas de sal, que eran conocidas como salarium argentum (plata de sal).
Desde otro punto de vista, conocer de dónde provienen “uso” y “huso” nos servirá de ayuda memoria para no cometer errores de ortografía. Mientras “uso” deriva de la palabra latina usus (acción y efecto de usar), el término “huso” viene de fusus (vara empleada para hilar). Cuando el origen de un término es latino y comienza con “f”, por lo general se escribe con “h” en español. Por ejemplo: hierro (ferrum), hacer (facere), helecho (fillictum).
Como ya vimos en varias columnas, no todas las palabras vienen del latín. Por ejemplo, “yudo” significa camino amable, viene del japonés ju (amable) y do (camino). El yudo es un arte marcial, es decir, un estilo de combate dirigido a la defensa personal.
Estar en contacto con la etimología nos permite profundizar, desde distintas perspectivas, en el conocimiento de nuestra lengua. Además, nos permite viajar por la historia y hacer algunos paseítos con solo abrir un libro y dejarnos llevar por nuestra imaginación.