La hora de la protección

El sol, el agua de mar y el cloro son los agentes que más dañan la piel durante el verano. Para cuidarse es fundamental el uso de protectores y pantallas que se adecuen a los tipos de piel. 

Por Cata Greloni 

Llegó el verano, y es imposible tapar el sol con las manos. Fuente de calor e inflamación de la piel, deshidratación y manchas, estar expuesto a su luz implica un inminente daño. Los rayos UVA y UVB secan, enrojecen y engrosan la epidermis, especialmente durante los primeros días de exposición. Por eso, es necesario conocer todos los agentes protectores para poder elegir el más apropiado según cada piel. 

La mejor crema antiedad recomendada por los dermatólogos es un buen protector solar. Está comprobado que las pantallas protegen del sol y reparan daños de la epidermis. Una de las principales cuestiones al elegir qué protector comprar es tener en cuenta a su usuario. No es lo mismo adquirir uno para niños, bebés o adultos, ya que cambian su textura y también el factor. Además es fundamental conocer el tipo de piel de cada uno y elegir de acuerdo con ello. Quienes tienen pieles secas buscarán tipos más cremosos, acuosos o en base a aceites. En cambio, a las pieles grasas o mixtas les convienen productos con toque seco, brumas o brochas de polvo, que actuarán como matificantes.

Otro factor para tener en cuenta es dónde se usará el protector solar: en ambientes urbanos o en la oficina, bajo la exposición de luces de tubo; en la nieve, donde conviene utilizar cremas más densas; o en la playa, donde la aplicación debe ser constante, y la protección, plena.  

La tecnología avanza a pasos agigantados y ya no es necesario terminar con la cara blanca como un mimo para sentirse protegidas. Cada formato se adapta a los tipos de piel y a la ocasión de uso, y tiende a una mayor practicidad diaria. Por eso, cada vez existen más opciones. 

Además de las versiones clásicas cremosas –con factores que van desde un mínimo de SPF 15 para quienes quieren broncearse hasta 99+ en caso de pieles sensibles o niños–, existen opciones más fluidas como los sprays, ideales para infantes, adolescentes y deportistas que le escapan al ritual de encremarse. De absorción rápida, textura liviana y spray continuo y multiposición, permiten una aplicación pareja hasta poniendo el envase del revés, llegando fácilmente a zonas difíciles y a veces olvidadas, como la espalda, la nuca y la parte de atrás de las piernas. Al tener alcohol en su fórmula, se aconseja aplicar en las manos para luego distribuir en el rostro. Pieles secas, abstenerse. 

Otra opción ligera es la bruma satinada, que puede ser usada en el cuerpo, la cara y el pelo para prevenir su decoloración, pero tener en cuenta que deja el cabello un poco graso. Es necesario agitar antes de usar para mezclar sus dos fases. 

Para la cartera, también existe la versión compacto cremosa, que viene con un color natural que evita terminar con la cara blanca y permite retocar durante el día. Se absorbe de inmediato, tiene un efecto matificante y se funde perfectamente con el tono de piel. Se utiliza al finalizar la rutina de cuidado y puede aplicarse sobre el maquillaje. Es resistente al agua, sin perfumes, no es comedogénico y es apto para pieles sensibles.

Un producto innovador que también permite su reaplicación es la brocha en polvo. De manera simple, práctica e imperceptible, tiene una textura ultraligera y no aporta color, así que se adapta a cualquier tono. Es un producto no comedogénico, hipoalergénico y resistente al agua. 

Sin importar su formato, lo fundamental de la protección solar es renovar su aplicación y mantenerse protegidos.