Cómo combatir babosas y caracoles

Las babosas y los caracoles pueden devenir en plagas capaces de hacer estragos en jardines y huertas. Soluciones naturales para mantener las plantas a salvo. 

En épocas de mucha humedad o luego de una lluvia, no es raro que en el jardín aparezcan babosas y caracoles. Si bien evitan el sol y el calor ya que tienen hábitos nocturnos, estos moluscos terrestres son fáciles de detectar por el rastro viscoso que delata su presencia, amén de la mella que dejan en las plantas, de las que se alimentan.

Estos animales pueden provocar destrozos, por lo que es indispensable eliminarlos para mantener a salvo espacios verdes.

El mercado ofrece múltiples productos destinados al control de plagas, pero para los que prefieren opciones ecológicas y caseras también existen alternativas naturales, prácticas y sencillas de elaborar.

Aquí, algunas propuestas efectivas para erradicar estas amenazas o restringir su aparición sin afectar el medioambiente.

CÓMO ATRAPARLOS

Antes que exterminarlos muchos prefieren cazarlos y trasladarlos a otro lugar. Para esto, y a fin de no andar agarrándolos de a uno, se pueden colocar en el terreno tejas, piedras y cualquier objeto cóncavo que les garantice sombra y humedad para refugiarse durante el día, o distribuir por la noche, en los lugares en los que suelen cobijarse, hojas de lechuga, cáscaras de naranja, de sandía o de papas. También se pueden ubicar trapos embebidos con leche o cerveza alrededor de las plantas. Todo ello será un festín para estos depredadores, que no dudarán en acudir para devorarlo, por lo que se podrán capturar muchos por la mañana.

PARA MANTENERLOS ALEJADOS

● Estos moluscos necesitan humedad para subsistir, por lo que una buena manera de alejarlos es atendiendo el riego. El método por goteo es el más indicado, pero si no se dispone de esa posibilidad, lo mejor es no regar durante la noche, sino a primeras horas de la mañana.

● Entre las plantas o plantines que se desean proteger se pueden introducir especies vegetales tales como la salvia, la ruda, la capuchina, la bergenia, el romero o la lavanda, que son excelentes repelentes de caracoles y babosas. 

● La borra del café es muy eficaz para ahuyentarlos, debido a que les resulta tóxica y su textura les dificulta la circulación. Esto último también lo padecen con la cáscara de huevo. En ambos casos hay que esparcirlas en la zona que se quiere proteger.

● Uno de los fungicidas más poderosos es el ajo, que se puede emplear de dos maneras: diseminando los dientes en el área por preservar o bien triturando una cabeza en un litro de agua, dejarla macerar un día y luego hervirla, dejarla enfriar y colarla. Esta solución debe aplicarse con un pulverizador sobre las plantas y la tierra cuando no les da el sol.

MÉTODOS DE ELIMINACIÓN

Además de los resultados que, se sabe, se obtienen cuando se les echa sal –y que en exceso puede ser contraproducente para la salud de la vegetación–, estas plagas pueden ser extinguidas con diferentes procedimientos: uno de ellos lo provee la propia naturaleza a través de la cadena alimenticia, con animales que comen babosas y caracoles, tales como ranas, sapos, tortugas, patos y gallinas, entre otros.

Otro, es introducir al ras del suelo vasos de cerveza o, en su defecto, un preparado de agua, azúcar y levadura, a una distancia aproximada de un metro cuadrado entre sí. El aroma que desprenden estos cebos les encanta, y cuando intentan beberlos, caen en el recipiente y perecen.