Las mejores plantas para hacer una huerta urbana

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Cada día son más las personas que prefieren armar su propio huerto, aunque sea en balcones, patios o terrazas. Nueve especies vegetales ideales para plantar en espacios reducidos.

Producir nuestros propios alimentos, comer sano y sin aditamentos químicos, descubriendo sabores y olores mucho más orgánicos; desestresarse con una actividad relajante y compartir y disfrutar de todo el proceso en familia son algunas de las ventajas que implica tener una huerta.

Esta es una tendencia que avanza en las ciudades, en donde, a falta de una porción de tierra, se aprovecha cualquier lugarcito disponible (paredes, balcones, terrazas, etc.) que permita sembrar plantas aromáticas, hortalizas, frutas y verduras.

A continuación, plantas fáciles de cuidar y que crecen sin problemas en sitios reducidos, lo que resulta una inestimable opción para quienes deseen crear un huerto urbano y no cuenten con mucho conocimiento acerca del tema.

Acelga: Se puede sembrar todo el año (excepto enero y julio) por semilla o almácigos con trasplante, manteniendo una distancia de 15/20 cm entre cada planta. El riego, dependiendo del calor que haga, debe llevarse a cabo dos o tres veces por semana. Tolera sombra y heladas, y se cosecha a los 60/80 días. 

Ajo: Se planta entre marzo y mayo por siembra directa, separando un ejemplar de otro 10 o 15 cm, cuidando que el suelo esté siempre húmedo. Ama el sol, resiste heladas y se cosecha a los 250/270 días.

Arveja: Se siembra entre mayo y agosto por semillas conservando un alejamiento de 5/10 cm entre plantas. Debe ubicársela al sol y resiste bien las heladas; los días de cosecha se extienden de 120 a 150 días.

Cebolla blanca y de verdeo: La temporada para plantarla se extiende de febrero a abril –por siembra directa o almácigo con trasplante– y se debe respetar un espacio entre unidades de 10/15 cm. El riego debe ser escaso; soporta bien el sol y las bajas temperaturas, y a los 250/270 días ya está lista para la cosecha. 

Frutilla: Se siembra a la sombra desde abril hasta mayo guardando una separación de 10/15 cm entre los plantines. Es resistente a las heladas y se recolecta después de 150/180 días.

Perejil: Se puede plantar en febrero, marzo, septiembre y octubre (hay que poner las semillas en remojo durante 24 horas antes de sembrarlas). Prefiere la sombra, aguanta bajas temperaturas y requiere suelo húmedo. Se recolecta a los 60/90 días.  

Puerro: Los meses de siembra son de febrero a junio y de septiembre a diciembre. Tolera el frío –no la sequía– y tanto las semillas como los almácigos con trasplante deben plantarse a la sombra.

Rabanito: Se planta en febrero, junio, septiembre o diciembre por siembra directa; la tierra debe estar siempre húmeda (no encharcada). No soporta la sombra, pero sí las heladas, y se cosecha entre 30/40 días. Se debe plantar un poco cada dos semanas para tener siempre rabanitos frescos.

Zanahoria: Originaria de clima frío, se cultiva en lugares soleados durante la primavera, el otoño y el invierno. A partir de que se plantan las semillas precisa humedad constante y tarda entre dos y tres meses en crecer. 

ASOCIACIÓN Y ROTACIÓN

Para optimizar la salud de las plantas y del suelo, es recomendable cultivar en un mismo recipiente distintas especies  que se beneficien mutuamente respecto de sus necesidades de luz, nutrientes y agua (asociación), y alternarlas con otras para no agotar el sustrato (rotación).

Por ejemplo, la lechuga es una planta excelente para asociar con acelga, ajo, cebolla, frutilla, puerro, zanahoria y rabanito, y la zanahoria complementa bien con arvejas, cebollas, puerros y rabanitos, mientras que las legumbres son ideales para reemplazar acelga, ajo, cebolla, frutilla, puerro y rabanito.