Breve diccionario del nuevo amor virtual

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Son palabras en inglés que definen los nuevos y confusos términos de las relaciones amorosas que surgen a partir del uso cada vez más extendido de las aplicaciones de citas. 

El advenimiento de Internet y la multiplicación de las aplicaciones de citas han convertido al universo de las palabras del amor en un pastiche derivado del inglés con términos que describen algunas situaciones que suceden hoy de la mano de las nuevas tecnologías, pero que también definen comportamientos tan antiguos como la humanidad. 

Las nuevas palabras comparten la característica de referirse siempre a conductas reprochables que se diversifican cada vez más a través de las redes sociales y de las aplicaciones de citas con Tinder a la cabeza. El entorno virtual amplifica los modos de rechazo o de histeriqueo, y, entonces, necesitan de un glosario nuevo que los defina.  

De acuerdo con la licenciada en psicología Florencia Ríos, especialista en terapia de parejas, “la utilización de estos términos se relaciona, por un lado, con la posibilidad de encontrar consuelo entre quienes sufrieron por lo mismo. La invención de palabras o la apropiación de ellas del idioma inglés puede cumplir una función liberadora y generar, a la vez, un lazo afectivo con aquellos que pasaron experiencias similares. Por otro lado, permite a las personas entender sus vivencias y ponerles nombre a comportamientos que limitan con la mala educación y con la falta de respeto”.

Para estar actualizado, para usar alguno de estos términos en una conversación y para enterarse de nuevas y polémicas conductas del amor, aquí un breve diccionario del romance en 2020.

Ghosting. Fantasmear. Es bastante popular: se trata de ignorar a la otra persona hasta que asuma que la indiferencia es sinónimo de que no hay más relación. Si antes eran solo el teléfono o los encuentros personales, hoy también es no responder a ninguno de los mensajes que pueden llegar a través de las múltiples vías de comunicación virtuales. La leyenda cuenta que en 2015 fue el método que Charlize Theron utilizó con Sean Penn para dejarlo. 

“La utilización de estos términos se relaciona, por un lado, con la posibilidad de encontrar consuelo entre quienes sufrieron por lo mismo”.
Florencia Ríos

Haunting. En inglés se relaciona con sentir nostalgia por algo bello. Aplicado a las relaciones amorosas es también desaparecer haciendo ghosting, pero continuar pendiente de lo que hace el otro en redes sociales. El típico ejemplo es el de quien mira todas las historias de Instagram de su expareja. 

Zombieing. Es una de las posibles consecuencias del ghosting. Sucede cuando alguien que hizo ghosting quiere volver a estar en la vida del otro, pero empieza dejando likes en Twitter, Instagram o Facebook. Tal como lo indica la palabra, es como un muerto vivo intentando reaparecer, pero sin hacerlo directamente. 

Catfishing. No tiene una traducción literal al castellano. En el lado oscuro de las relaciones virtuales, se trata de armarse una personalidad nueva y atractiva que no es cierta. Sucedía antes de Internet, pero las plataformas 3.0 permiten hacerlo de manera más sofisticada. 

Cookiejarring. En algún lugar de la casa tenemos un frasco, una lata o una caja donde guardamos algo para esos antojos que nos atacan a las tres de la mañana. Practicar cookie-jarring es salir con alguien porque no hay nada mejor que hacer, como una alternativa de reserva para usar y olvidar. 

Pocketing. Meter a alguien en el bolsillo es la traducción literal. Aplicado a las relaciones amorosas, se refiere a que un miembro de la pareja no quiera que el otro conozca a sus amigos o a su familia, evitando cualquier tipo de contacto. 

Orbiting. Hacer órbita sobre una persona es estar pendiente de todos los posteos de alguien en redes sociales, dejar algún like suelto sin coherencia y jamás enviar un mensaje directo. 

Curving. Tomar una curva lentamente antes de responder los mensajes de la otra persona. Es decir, hacerse rogar. 

Breadcrumbing. Se parece al histeriqueo. Quienes lo hacen arrojan migas de pan –mensajes y coqueteos– a alguien, pero sin el objetivo de concretar: avivar un fuego para crear ilusiones falsas. 

Paperclipping. Quienes vienen usando el Word desde hace muchos años quizás recuerden a Clippy, la mascota que se aparecía cada tanto para ayudar pero que, en realidad, no servía para nada. Hacer paperclipping es reaparecer en la vida de un ex sin ninguna intención de que suceda algo, sino solo para que sepa que uno está ahí. 

Situationship. Es la percepción que se tiene estando en una supuesta relación extendida en el tiempo, pero que no termina de hacerse oficial. El otro parece estar, pero sin dar ninguna certeza acerca del encuadre de la situación porque dice que no le gustan las etiquetas. 

¿SIRVEN LAS APPS DE CITAS?

La respuesta es relativa. Hay familias que empezaron a partir de un match en Tinder y, a la vez, también están aquellos que hartos de salidas insípidas terminan desinstalando las plataformas. La licenciada Ríos explica que la variable es el azar: “Como en la vida antes de las apps, encontrar pareja es en gran parte un resultado del destino. Tinder o Happn multiplican las opciones, pero esa misma ventaja disuelve la responsabilidad y el compromiso sexoafectivo con el otro. Lo ideal es moderar el ritmo de salidas y aplicar más filtros a la hora de decir que sí, para evitar el hartazgo y la sensación de que somos descartables”.