Cómo atraer aves al jardín

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Disponer de un espacio verde en el que además se pueda disfrutar de la presencia de pájaros vistosos y cantores representa todo un desafío para los amantes de la naturaleza.

Siempre es posible captar el interés de las aves y lograr que se conviertan en visitantes asiduas a un jardín, por pequeño que este sea. Si bien es cierto que en las ciudades el asunto es más complicado, ya que la urbanización ha reducido las áreas silvestres, tampoco es un objetivo imposible.

La mayoría se alimenta de insectos, semillas, frutos carnosos, savia, frutos secos y carne, según se trate de pájaros omnívoros, herbívoros o carnívoros. Durante los meses de calor, no tienen demasiados problemas para buscar su comida, por cuanto lo principal será proporcionarles agua; pero con el frío las cosas cambian, y el aliciente consistirá en proveerles de sustento para incitarlos a regresar con frecuencia. 

Para lograr esto, es fundamental planificar el jardín o un sector de él, que contemple sus necesidades de agua, comida, refugio y protección. A cambio, estos bellos animales mejorarán el espacio verde, protegiéndolo de plagas y polinizando sus plantas. 

FASCINACIÓN POR LOS COLORES

De todos los sentidos, el de la visión es el que tienen más desarrollado, puesto que les resulta esencial para volar de manera segura. 

Los colores brillantes constituyen un fuerte atractivo para gran parte de las aves, que se inclinan por rojos, púrpuras, amarillos, naranjas y azules, mientras que otras son más reticentes, como los zorzales o las codornices, que prefieren los tonos que representan a la tierra (marrones, verdes, grises) porque les permiten camuflarse y así sentirse más guarecidas.

El rojo es quizá el que más las atrae, debido a que no es un tono que puedan distinguir con facilidad los insectos polinizadores, como las mariposas y las abejas, por lo que las flores de ese color son una fuente inequívoca de néctar. El amarillo es otro de los predilectos, también para las aves nocturnas, porque pueden divisarlo en la oscuridad.

Para garantizar la presencia de pájaros todo el año, es indispensable incorporar distintos elementos de tonos llamativos, sean naturales o artificiales, y ubicarlos en lugares abiertos para que puedan verlos desde lo alto, como flores, macetas y bancos situados cerca de los comederos y bebederos para que los encuentren sin inconvenientes. No es recomendable emplazar objetos con movimiento, como molinetes de viento, cintas o banderas, ya que son animales asustadizos que seguramente se van a espantar.

Obviamente que ello no bastará para tenerlos de visitantes frecuentes, pero ayudará a concitar su atención y, de paso, posibilitará la creación de puntos focales que realcen y embellezcan el jardín, el patio o la terraza.

ALIMENTO TODO EL AÑO

Al escoger plantas hay que considerar que durante el invierno a las aves les cuesta conseguir comida, por lo que se deben elegir especies perennes, de manera que la provisión de alimento sea permanente a lo largo del año y que, además, los pájaros cuenten con un sitio adonde puedan anidar y resguardarse de otros animales y de las inclemencias del tiempo. Por supuesto, también habrá que descartar el uso de insecticidas.

Algunas excelentes alternativas son:

• Arbustos como el cotoneaster en sus diferentes especies, cuyas bayas maduran en los meses de frío y son muy deseadas por pájaros e insectos; el cornejo florido, que alimenta a muchas especies merced a sus frutos, que alcanzan su plenitud al finalizar el verano; la tecomaria, con flores naranjas tubulares que hacen las delicias de los colibríes y hojas perennes que permiten cobijar y anidar a distintas variedades de pájaros.

• Trepadoras como la vid o la hiedra que da frutos negros en invierno.

• Flores como la madreselva, que las aves disfrutan al máximo polinizando y digiriendo sus frutos en otoño.

• El girasol, cuyas semillas son muy codiciadas por cardenales y jilgueros. 

• La azalea, que da flores repletas de néctar y deliciosas bayas marrones.

Otra forma de proporcionarles alimento en época invernal es instalando un comedero para aves, en altura, a salvo de las inclemencias del clima y de eventuales depredadores y alejado de la vivienda. Algunas de las características que tendría que reunir: estar pintado con tonos animados, ser fácil de usar y limpiar, con lugar para colocar un bebedero y en el que el alimento quede visible. Acerca de esto último, es preciso indagar sobre los hábitos alimenticios de los pájaros autóctonos a fin de acertar en la selección de las semillas, los frutos y otros nutrientes que ingieran, para que quieran volver por más.

LA PROVISIÓN DE AGUA

Para las aves, disponer de una fuente o un bebedero permanentes en donde puedan bañarse o hidratarse es una verdadera dicha, particularmente cuando la temperatura sube, por lo que es ineludible tenerlos en el jardín y colocarlos siguiendo los mismos lineamientos que con los comederos. 

Los picaflores, por su parte, ingieren el néctar de las flores, que les aporta el azúcar imprescindible para satisfacer sus requerimientos energéticos, algo que no les es siempre fácil, en particular en la ciudad. Para ayudarlos –y atraerlos–, una buena idea es colocarles un bebedero con néctar –en un lugar a la sombra para que no se descomponga–. 

LA NECESIDAD DE REFUGIO

Su cobijo natural son las copas de los árboles, pero en espacios chicos, terrazas y patios no siempre hay, por lo que la solución es instalar cajas nido, que son casetas generalmente de madera con un orificio de entrada, que se cuelgan en paredes o aleros, al amparo de lluvias y depredadores, y orientadas de modo que no les pegue el sol del mediodía. Incluso se las puede tapizar con algún sustrato vegetal que les sirva para armar sus nidos.

El último paso, y no menos importante, es ser constantes y revisar periódicamente que los recipientes estén limpios y que no falten el alimento y el agua.