Joaquín Arbe: El albañil olímpico

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Fue campeón nacional de atletismo en muchas pruebas distintas y clasificó al maratón de Tokio 2020 sin ser un obsesivo. Un talento a prueba de todo, incluso de sí mismo. 

Foto Fabricio Di Dio

El 23 de septiembre del año pasado, Joaquín Arbe se convirtió en el segundo maratonista más rápido de la historia nacional. En Buenos Aires, corrió los 42.195 metros en solo dos horas, once minutos y dos segundos. Aquel resultado, además, significó alcanzar la marca mínima necesaria para clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio, que finalmente no se harán este año y cuya realización se prevé para 2021 (si la pandemia lo permite).

El atleta nacido en Esquel comenzó a correr a los doce años, por seguir a unos amigos que practicaban atletismo. Inmediatamente notó que tenía condiciones y supo que ganando carreras podía hacerse unos pesos extra cada fin de semana. Ganar un plus para ayudar a su familia fue y sigue siendo el motor que lo impulsa. El suyo es un caso particular: dueño de un talento natural superior incluso al de sus colegas, ganó decenas de campeonatos nacionales en muchas distancias diferentes, algo que no es habitual, y todo sin dedicarse de lleno al atletismo. Nunca tuvo nutricionista y su dieta no es para nada organizada, trabaja como albañil sin prestar especial atención al descanso luego de entrenamientos y antes de competencias, y se anima a jugar al fútbol con amigos sin temer a las lesiones. “Soy medio loco en ese sentido. El año pasado, dos días antes de una carrera de quince kilómetros, me fui a jugar un partido en cancha de once con unos amigos”, confiesa. 

  • ¿Y cómo te fue en la carrera?

Bien, gané e hice el récord del circuito.

  • ¿Sentís que podés arriesgar o no cuidarte en muchos aspectos porque tu talento lo compensa?

Creo que sí, puede ser. Nunca tuve nutricionista, nunca fui de elongar ni de cuidarme mucho. No es que me dedico a ser atleta las 24 horas. Por eso por ahí los buenos resultados me sorprenden, pero sé que también entreno bastante. Estando acá en mi casa, cuando no puedo entrenar por los nenes [N. de la R.: es padre de tres] o por algo, no me preocupo: sé que tengo un sprint que me favorece al final, que con eso he podido ganar carreras importantes. Me la juego.

“Correr un maratón es diferente a cualquier otra prueba. Es una carrera muy larga, te pasan mil cosas por la cabeza y llevás el cuerpo al límite”.

  • ¿Creés que si alguien te hubiera ordenado en todos esos aspectos, habrías tenido aún mejores resultados?

Si hubiera empezado más temprano con el orden, no sé, quizá estaría lesionado. Todos los que se cargan de más terminan lesionados. Yo nunca me sobreentrené, siempre entrené más tirando a poco. Tengo para mejorar algunos otros aspectos. 

  • Este iba a ser tu año más internacional, con el Mundial y los JJ.OO. como principales pruebas, ¿cómo te afectó que se suspendiera todo?

En el momento fue medio raro, porque nunca había pasado que se suspendiera todo de golpe. Estábamos muy cerca y nos quedamos sin competir en ninguna de las carreras. Pero yo me tomo todo para bien, creo que era lo más lógico suspender por la pandemia. Estamos tranquilos porque sabemos que por lo menos tenemos salud, podemos trabajar y contamos con tiempo para preparar los Juegos.

  • ¿Te ilusiona pensar en Tokio?

Yo soy medio tranquilo en ese sentido, no me hago mucho la cabeza. Cuando llegue el momento, aparecerán los nervios y vamos a querer estar ahí en la largada. Pero ahora falta más de un año todavía, estamos tranquilos. 

Durante el primer mes de cuarentena, Arbe vivió el período más largo sin correr desde su adolescencia. Finalmente consiguió que le prestaran una cinta para entrenar en su casa por unas semanas, hasta que luego se abriera nuevamente la posibilidad de entrenar en la calle en su ciudad.

  • Cuando vuelva todo, ¿pensás que habrá un período de adaptación hasta recuperar tu nivel?

Sí, va a costar un poco volver al nivel. Por ahora, solamente hago trabajos como para mantenerme, para mover un poco las patas, pero nada específico. Cuando haya alguna competencia importante, seguramente dos meses antes ya estaremos enfocados. Mi objetivo es mejorar mi marca en maratón, acercarme a la de Antonio Silio [N. de la R.: es el dueño del récord argentino en maratón: dos horas, nueve minutos y cincuenta y siete segundos]. Hay que ver, porque correr un maratón es diferente a cualquier otra prueba. Es una carrera muy larga, te pasan mil cosas por la cabeza, llevás el cuerpo al límite y empezás a sentir molestias o malestares después del kilómetro 35. Podés llegar muy bien entrenado y que te vaya mal, o podés llegar como nosotros, a la expectativa, entrenando medio poco, y terminar haciendo la marca para los Juegos. 

EL CONSTRUCTOR

La charla con Arbe transcurre en un descanso de sus labores hogareñas de albañilería: acaba de colocar la carpeta en el piso y se dispone a carrear ripio. El parate en las competencias fue, para él, una oportunidad para terminar de construir su casa. “No tuve mucho tiempo como para extrañar correr. Estaba todo el día metido haciendo algo, quería aprovechar que me encontraba acá y podía llevar a cabo los trabajos yo. Después vendrán las carreras y los objetivos, pero primero quería dejar mi casa lista”.