Los docentes, en la cúspide de la consideración social

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Si algo dejó a la vista la pandemia, fue una serie de valores que parecían invisibles para la sociedad. Entre ellos, el que encarnan los maestros y profesores.

Foto AFP

La drástica transformación que la educación viene experimentando de manera obligada a raíz de la pandemia del COVID-19 en 2020 volvió a poner a la docencia en el eje de la consideración social. 

Lo dicen los propios maestros y profesores de todos los niveles educativos, pero también los padres y los sondeos y las investigaciones que advierten que la tarea compartida de educar juntos, desde la misma trinchera, está cambiando los ojos con los que se percibe (y valora) la tarea docente. 

La educación remota abrió las puertas de las aulas y convirtió ese territorio hasta ahora difuso y misterioso de encuentro entre educadores y alumnos, vedado al resto del mundo, en un ámbito abierto que permite comprender cómo se construye el conocimiento en un ir y venir de palabras y acciones. 

La virtualidad también puso en relieve las prioridades a la hora de aprender y de enseñar. Así, los saberes se convirtieron en una parte del proceso a los que se sumaron los vínculos, las emociones y otras “habilidades blandas”, que siempre estuvieron, pero que ahora quedan a la vista para que el saber aflore y se comparta.

En este devenir nuevo donde la tecnología adquiere un papel protagónico, la figura del maestro emerge con más fuerza, porque queda en evidencia que si bien las plataformas virtuales son herramientas fundamentales y perfectas para determinadas actividades, solas no alcanzan. 

En este año inédito en todos los sentidos, ya nadie duda de que la guía y el acompañamiento del docente –igual que la presencialidad– es insustituible para que ocurra el acto educativo.  

“Muchos leímos El amor en los tiempos del cólera, pero el libro ‘La docencia en tiempos de COVID’ no estaba escrito cuando comenzó la pandemia y se tuvo que empezar a escribir al mismo tiempo que se ensayaba”, grafica Liliana Maltz, licenciada en Ciencias de la Educación y capacitadora en espacios docentes y comunitarios.

Para Maltz, la palabra “recalculando” es quizá la que mejor describe las primeras (y sucesivas) sensaciones de los docentes en tiempos de pandemia, obligados a reprogramar, repensar y revisar lo que se venía llevando a cabo y pensando. 

“Por un lado, el docente es una autoridad, y por otro, portador de afecto, el que te acompaña en el camino de crear, aprender, construir identidad”.
Gustavo Iaies

“Lo primero que se hizo fue replicar lo que se hacía de manera presencial en la virtualidad, y después se tuvieron que inventar miles de maneras de conectarse con los pibes, porque se encontraron con una gran diferencia en las posibilidades de conectividad y con las profundas desigualdades que venían de años anteriores y que la pandemia fue profundizando”, remarca Maltz.

En este punto, la capacitadora docente hace suyos los dichos de la pedagoga Flavia Terigi cuando sostiene que “la educación en la pandemia fue y es una educación comandada por la escuela y concretada en el hogar con las posibilidades diversas de colaboración de los adultos responsables”. 

En el entramado de nuevas experiencias y valoraciones de lo existente pero que aparece con nuevos matices, Maltz destaca que la escuela es fundamentalmente “organizadora de lazos”, como dice la educadora Carina Kaplan, que permite tejer y sostener vínculos “en un contexto de tanto deshilván”, de tanta desigualdad. 

El especialista en educación Gabriel Brener recuerda, en el mismo sentido, que los maestros son el primer referente adulto que los niños tienen por fuera de la familia y que la escuela es un ámbito de construcción de ciudadanía. Lo que hizo la pandemia, entre tantas cosas, fue poner en foco el rol neurálgico de esta institución y mostrar a los educadores como “adultos disponibles”. 

“Se ha venido dando una revalorización de la tarea docente, con un saber experto, con un saber específico. Pero fundamentalmente viene de la mano de la disponibilidad, de estar ahí, de este lugar de tercero, acercando otros mundos posibles”, apunta Maltz. 

Brener insiste en que no se trata de una disponibilidad mercantil, “de un 0800 llame las 24 horas los siete días de la semana”, sino de estar atento desde un lugar de empatía, donde se antepone la escucha sincera al juicio anticipado que –subraya el pedagogo– a veces es demoledor.

“Es como meternos por la ventana en la casa, en la familia de cada uno de nuestros alumnos, y romper la endogamia de quienes están puertas adentro, y esa bocanada de aire fresco es a través de una cuenta matemática, de unos cuentos, de un poco de cultura para intentar que los chicos puedan salir, quedándose en casa”, grafica.

Hoy, más que nunca, quedan a la vista valores que parecían invisibles. Dice Maltz que los docentes aparecen como “empoderadores de derechos, pasadores de historias, de relatos, de nanas y canciones, pasadores de cultura, sostenedores de lazos, trabajadores de la ternura y especialmente celadores de sueños, como cantaba ‘la Negra’ [Mercedes Sosa]”.

Brener acuerda en que los docentes son mediadores entre la cultura y los estudiantes respecto de los saberes sociales válidos y necesarios para afrontar los desafíos de una sociedad cambiante. 

FORTALECER LAZOS

Gustavo Iaies, director de la Escuela de Gestión Educativa del Instituto Universitario Superior de Economía y Administración de Empresas (Eseade), plantea que el maestro es una figura central que los alumnos quieren y respetan, y que en estos tiempos extraordinarios “toda la sociedad ha empezado a reconocer”.

“Hay algo del vínculo con los docentes, diferente al vínculo con los padres, que para los chicos es fundamental. Ese ‘otro’ no es un pariente ni un amigo. Es una autoridad, por un lado, y portador de afecto, por otro, que acompaña en el camino de crear, aprender, construir identidad”, explica Iaies. “Te acaricia la espalda y te dice: ‘Vamos que vos podés, hacé el esfuerzo’”, ejemplifica.

El especialista en educación también cree que la cuarentena permite comprender que el rol del maestro da claridad, orden, parámetros y rumbos a los chicos. 

“Los docentes son empoderadores de derechos, pasadores de historias, de relatos, de nanas y canciones, pasadores de cultura…”.
Liliana Maltz

“Más allá de la impresión de los necesarios cambios de la modernidad, ese maestro que mira a los chicos los contiene, los reta, les da pautas, es un personaje clave en el ordenamiento social y la construcción del futuro”, apunta Iaies.

Gabriel Brener coincide con la idea de que la sociedad empieza a sentir que la figura del maestro es insustituible. “Aparecen evidencias no solo en los relatos periodísticos sobre la continuidad pedagógica, sino también en algunas investigaciones que lo confirman”, explica. En este punto, cita un estudio realizado por investigadores y docentes en Cutral Có, provincia de Neuquén, que señala el repunte de la valoración de la tarea docente por parte de la sociedad civil. 

“Es un dato alentador para seguir fortaleciendo el vínculo entre los docentes y las familias, y replanteando siempre, recreando el rol docente en una sociedad muy cambiante”, agrega, mientras recuerda el papel central de la mujer en la tarea educadora (ocho de cada diez docentes son mujeres). “Son quienes están vinculadas al cuidado de lo propio y de lo ajeno en tiempos de pandemia, de la propia familia y de sus alumnos”, refiere Brener.

Por su parte, la educadora e investigadora Guillermina Tiramonti plantea que además de la figura del docente como eje central en la educación, hay que recordar que la escuela en sí es absolutamente insustituible. 

Allí, además de aprender, los chicos socializan, se relacionan con sus pares, lo que “tiene un efecto muy importante en el desarrollo emocional de los chicos”, destaca Tiramonti. Además, dice, los cuerpos necesitan presencialidad para el disciplinamiento. 

“Los docentes son imprescindibles para la adquisición de ciertos conocimientos básicos, por ejemplo, la alfabetización. Otros pueden adquirirse a través de Internet, pero hay saberes para los que se necesita a un docente”, concluye Tiramonti.