Los labios en invierno

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Las bajas temperaturas y la calefacción, sumadas al uso prolongado del barbijo, dañan el cutis en general y los labios en particular. Rutinas para mantenerlos sanos e hidratados.

La piel de los labios es mucho más delgada y sensible que la del resto de la cara, por lo que en esta época del año sufre con una mayor intensidad los embates del frío y de otros factores externos, a los cuales se ha añadido, por causa de la pandemia, la utilización de tapabocas.

En esa zona, la piel presenta características singulares: por un lado, tiene la capacidad de regenerarse a una velocidad cuatro veces mayor que la de otras partes del cuerpo; pero, por el otro, al ser tan fina y carecer de glándulas sudoríparas y sebáceas, se deteriora y deshidrata con mucha más facilidad.

A pesar de que el empleo del barbijo cubre y resguarda a los labios de las inclemencias del tiempo, la falta de ventilación y el roce permanente que genera acentúan su agrietamiento y resequedad, estado que empeora con la práctica espontánea de humedecerlos con la lengua.

CONSEJOS SALUDABLES

Para preservar la salud de los labios es necesario incorporar a la rutina de belleza algunos hábitos que contribuyan a conservarlos lozanos y humectados. Ponerse al menos dos veces en el día abundante protector labial es uno de ellos. La doctora Johanna Furlan, cirujana estética, recomienda usar productos que funcionan a modo de capa aislante contra el frío, tales como “la manteca de cacao, que es lo más práctico, o los labiales hidratantes”, aunque considera una excelente opción la vaselina sólida, “porque crea una lámina que protege y bloquea la pérdida de líquido”.

La especialista sugiere –siempre que la piel no esté agrietada o irritada– hacerse, cada 20 o 25 días, una exfoliación con un scrub exclusivo para labios, a fin de estimular su humectación e hidratación. El procedimiento correcto consiste en aplicar, previamente a su colocación, una crema o un sérum con vitamina C para que el exfoliante no tome contacto directo con los labios y luego distribuirlo con suavidad.

También hay que considerar la reparación de la barrera cutánea en la zona. Para ello, nada mejor que acudir a preparados que contengan vitamina E, como los aceites de coco o de oliva, ideales para una hidratación profunda.

Por la noche, antes de dormir, es conveniente elaborar una mascarilla mezclando un cuarto de cucharadita de aceite de oliva con la misma cantidad de miel. Aplicarla y dejarla actuar hasta la mañana siguiente, tras lo cual se la removerá sutilmente con un algodón embebido en agua tibia. Las propiedades antioxidantes del aceite de oliva integradas a las regeneradoras de la miel ayudarán a reparar los tejidos, nutriendo y reconstituyendo las células.

LA IMPORTANCIA DE COMER BIEN

Una alimentación rica en nutrientes es fundamental para que el organismo se mantenga saludable y refuerce sus defensas ante la agresión de los agentes patógenos. En el caso específico de los labios, la doctora Johanna Furlan aconseja consumir productos ricos en vitamina A (huevos, leche descremada y cereales fortificados, frutas y hortalizas de colores intensos, etc.), debido a que esta “interviene en la formación y regeneración de las células, a la vez que repara las que están dañadas”.