Plantas camaleónicas

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Algunas especies ostentan la cualidad de mudar de color al margen de los cambios típicos que presentan en las diferentes estaciones del año, dotando a los jardines de un sorprendente e inesperado interés visual.

 

Al diseñar un jardín, debemos cuidar que no pierda su atractivo y su valor ornamental, algo que ocurre muy a menudo en las épocas de frío, en las que la mayoría de las plantas se preparan para hibernar y las hojas de los árboles comienzan a secarse y caer. Para romper con ese esquema tradicional, podemos agregar especies con características diversas que le aporten a nuestro vergel una cuota extra de encanto.

Existen ejemplares que mudan sus tonos de acuerdo con diferentes variables; algunas cambian el color de sus flores u hojas durante el día, otras lo hacen en relación con el tipo de suelo o la ubicación, aunque todas ellas tienen algo en común: son plantas “camaleónicas”, únicas y muy preciadas.

Graptopetalum paraguayense

Esta suculenta, comúnmente llamada “madreperla”, no es oriunda de Paraguay, sino de México, como las echeverias, con las cuales a veces la confunden. Resistente a las inclemencias climáticas, es muy buscada como cubresuelos y para plantar en macetas colgantes, por el efecto cascada que logran sus largos tallos coronados por las delicadas rosetas que forman las hojas.

Y es en las hojas donde se encuentra lo singular de esta planta. Efectivamente, si bien son de un color grisáceo tornasolado, varían de tonalidad según la luz que reciban. En la sombra serán de un gris azulado, con una breve exposición al sol lucirán un rosado grisáceo, mientras que a plena luz virarán hacia un amarillo pálido con matices púrpuras. Cabe destacar que se desprenden con solo tocarlas, lo que permite su propagación ya que se enraízan con facilidad.

A principios de la primavera abre sus flores, blancas, similares a pequeñas estrellas. Los cuidados que demanda son los mismos que los de cualquier crasa, esto es no proporcionarle más agua de la que necesita para evitar la asfixia radicular y la presencia de hongos.

Hibiscus mutabilis

También conocido como “hibisco” o “rosa de mayo”, este arbusto originario de China puede alcanzar los cuatro metros de altura y da dos floraciones, una en primavera y la segunda en otoño. Su sello principal son sus flores, muy vistosas, que tienen entre 8 y 10 centímetros de diámetro, y que mutan –de ahí su nombre– de color a lo largo del día: por la mañana son blancas, en el transcurso de la jornada se vuelven rosas, y a la tarde, magentas.

Es una especie que soporta bastante bien los climas cálidos, no así el frío y menos las heladas, por lo que es preciso protegerla.

Mirabilis jalapa

Vulgarmente denominada “buenas noches” o “dondiego de noche”, esta herbácea perenne que puede adquirir 1,50 metros de altura es de fácil cultivo siempre que sea en climas tropicales, subtropicales o templados. No tolera el frío.

De tallos ramificados y floración fecunda (desde la primavera hasta finales del verano), es en este último punto en donde radica su distinción, puesto que sus perfumadas y atrompetadas flores presentan diversos colores –rosas, rojas, blancas o amarillas más todas sus combinaciones– y pueden aparecer varios en una misma planta.

Inclusive, a medida que envejecen pueden cambiar su tonalidad. Pero eso no es todo; al caer el sol las flores se abren y permanecen así toda la noche para cerrarse al amanecer.

Estos son solo algunos ejemplos de especies extraordinarias que mejoran cualquier jardín, volviéndolo siempre interesante y distinto.