Streamers: La nueva pantalla

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Las plataformas de streaming son el medio por excelencia de las nuevas generaciones. Su versatilidad y su frescura permitieron el surgimiento de una nueva clase de comunicadores.

Fotos: IStock

A lo largo de seis horas de transmisión, casi dos millones de personas vieron las acciones del Mundial de Globos organizado por Ibai Llanos junto al futbolista Gerard Piqué. El streamer español fue el principal animador de una velada que enfrentó a representantes de 32 países, quienes compitieron en un juego cuyo origen es un video viral de TikTok que consiste en no dejar que un globo toque el suelo. Es solo una muestra del poder y la plasticidad de las plataformas de streaming, con Twitch a la cabeza: todo se puede transmitir y todo encuentra un público si el creador de contenido sabe armar un relato y conecta con su comunidad.

El medio de entretenimiento por excelencia de las nuevas generaciones es el streaming, donde encuentran a emisores que les hablan de igual a igual sobre lo que les interesa y en un lenguaje cercano, por fuera de las convenciones de los medios tradicionales, donde encuentran poca o nula representación.

La plataforma líder de la escena es Twitch, que nació como un subcanal del sitio Justin.tv y se orientaba principalmente a la transmisión de e-sports. Hoy Justin.tv no existe y, aunque el contenido vinculado a los e-sports y el gaming se mantiene como su núcleo fuerte, Twitch no se reduce de ninguna manera a eso. Algunas otras opciones surgieron en el mercado, aunque ninguna demostró la estabilidad y la solvencia necesarias como para pelear el liderazgo. En la segunda mitad del año pasado, Booyah! asomó como una alternativa y apostó fuerte ofreciendo contratos altos a figuras reconocidas del ambiente. Sin embargo, poco después la mayoría se retiró desencantada por las condiciones de trabajo y la falta de pago.

En Twitch se puede encontrar prácticamente de todo: comediantes, gamers, transmisiones de torneos, charlas informales sobre cuestiones cotidianas, reacciones a contenido externo (series, películas, programas de televisión, música o lo que fuera), shows musicales, transmisiones de eventos creados específicamente para la plataforma (desafíos entre creadores de contenido, entregas de premios), entrevistas descontracturadas y de entre casa, presentaciones internacionales (Ibai Llanos en la llegada de Messi al Paris Saint-Germain a la cabeza) y muchas cosas más.

Los creadores de contenido, a su vez, pueden ser nativos de la plataforma o haber desarrollado una actividad previa que encuentra un nuevo canal de difusión en el streaming. En ocasiones, estas transmisiones son el trabajo principal o al menos esa es la aspiración de los creadores (algo que se cristaliza en un porcentaje bajísimo); en otras, en cambio, la pantalla sirve como escenario de visibilización para capitalizar esa exposición por fuera. A veces, es simple entretenimiento.

Martín Becerra, doctor en Ciencias de la Información, investigador principal del Conicet, profesor universitario y especialista en políticas de medios, telecomunicaciones y TIC, se refiere al estado actual como una “plataformización”: “Es un cambio de ecosistema. Internet preexiste a este proceso, pero no existían lugares de concentración de intercambios entre personas y organizaciones como sucede masivamente hoy. No creo, de todos modos, que la televisión desaparezca ni nada por el estilo. Lo que estamos viviendo es un desplazamiento y una pelea por el protagonismo y, además, por la renta, por la captura de los beneficios de la economía de este sector. Estamos viendo una etapa de transición”, sostiene.

Muestra de este cambio de época son los objetivos y anhelos de las nuevas generaciones. Augusto Chiarito tiene 26 años y, entre otras cosas, es redactor en el sitio Infobae. Su interés por el periodismo surgió a partir de su vínculo con el streaming: a los 17 años conoció este mundo atraído por las transmisiones de competencias internacionales del videojuego Dota 2, y sus referentes desde entonces fueron los casters (relatores) y no los periodistas de medios tradicionales. Tanto en su casa como en el instituto donde estudió, se enfrentó a prejuicios por su área de especialización: “Tengo la mejor con mi familia, pero cuando planteé esto no lo entendían ni de cerca y era subestimado. En la carrera, mi mejor forma de explicarlo era hablar de los números que se manejan en torneos profesionales a nivel mundial. Hay mucha inversión en la escena y sigue creciendo”, cuenta. 

“Hoy el público quiere ver algo parecido a él, creer que no le están mintiendo”.
Lucas Rodríguez.

La conexión del público joven con los creadores se basa en buena medida en la cercanía que plantea el encuentro, sea real o ilusoria: no hay alguien que habla desde arriba, sino una conversación que integra a todos, en un contexto relajado y, en teoría, sin imposturas. Las transmisiones suelen ser largas, de varias horas, por lo que la construcción de un personaje, si la hubiera, resulta difícil de sostener y se cuelan aspectos personales que disuelven la distancia emisor-receptor.

“En stream uno siempre va a intentar esconder lo feo, siempre el filtro va a estar. La ausencia de eso es la ilusión que se genera y tiene tanto público desde el advenimiento de los reality shows. Hoy el público quiere ver algo parecido a él o creer que ahí está sucediendo algo de verdad, que no le están mintiendo. Hay como una necesidad de que algo sea real cuando no creo que lo sea, y no en el mal sentido, sino que el propio medio imposibilita la realidad”, analiza Lucas Rodríguez, comediante, que durante la cuarentena de 2020 se volcó al streaming buscando un nuevo escenario laboral. Una vez que se adaptó al lenguaje y la lógica del formato, se convirtió en uno de los streamers más populares del país. 

La comunidad que se forma es lo que más valora FryderykG, músico y profesor en colegios secundarios, que comenzó a transmitir mientras tocaba el piano, pero poco a poco fue dejando que su pasión por los videojuegos se colara en los streams y llegó a jugar usando el teclado de su instrumento y sometiéndose a desafíos en vivo, como finalizar sin recibir daño algunos niveles complejos de diferentes juegos (lo que se conoce como no-hit). “Lo lindo de Twitch es que las personas van creando una especie de familia. Tengo una comunidad de Discord con la que nos juntamos a hablar y jugar videojuegos. Llegué a juntarme con algunos de ellos cara a cara. Fue una auténtica gozada, he conocido personas supercopadas”, cuenta.

La comunidad más grande vinculada al stream en la Argentina es la Coscu Army, todo un ecosistema de streamers, seguidores y gente cercana a Martín Pérez Disalvo, más conocido como “Coscu”. Un miembro fundamental del grupo es Rodrigo Ponce (Dr. Igo), realizador audiovisual de 23 años y streamer. Transmite más de cien horas por mes, como lo marca el contrato que lo vincula a Twitch, prepara un documental que registre la joven historia de la Coscu Army y reivindica la tarea del streamer: “Es un trabajo en el que, a pesar de que estás seis horas al día, tal vez termina siendo de tiempo completo. Pensás en eso todo el día si querés mejorar tu calidad de stream y mantenerte vigente”.

Otro aspecto fundamental del crecimiento de Twitch es su facilidad de uso. Con pocos conocimientos previos y una conexión a Internet estable, cualquier persona puede comenzar a transmitir. Alejandro Csome es un arquitecto con fuerte presencia en redes sociales bajo el nickname Bauhasaurus. En el stream encontró la posibilidad de dar un salto respecto a otros formatos, y ahí mezcla la arquitectura con cultura pop y temas cotidianos: “Twitch propone un poco más de holgura en cuanto a lo técnico y al tiempo. Me gusta mucho desarrollar los temas, hablarlos largo, no pensar en que en cinco o diez minutos tengo que decir todo. Es una herramienta maravillosa, porque te permite hacer lo que vos quieras prácticamente. Podría ser una cualidad que potencie muchos productos que para mí todavía no se dan cuenta cómo usarla, porque falta práctica en la plataforma haciendo otras cosas”.

La plataforma donde todo es posible, aquella que millones de jóvenes usan día a día, no tiene techo todavía, pero sí una base muy sólida. 

¿RIVAL DE LA TELEVISIÓN?

Fue un tema recurrente el año pasado el cruce de dardos entre comunicadores y ciertos streamers disputándose el terreno. Se instaló la idea del streaming como reemplazo de la tele, un diagnóstico con el que no todos coinciden. “Yo no creo que necesariamente sea un reemplazo. Es un cambio de paradigma utilizar Internet y que todo el mundo pueda transmitir, hablar, grabar, y que los números dicten todo”, considera Augusto Chiarito. 

“De ubicarme en algún lado, siempre va a ser del lado de los digitales. Los palos han venido siempre del mismo lugar. Es el péndulo lógico de las fuerzas de poder. La televisión está en un momento de decadencia bastante notorio, pero conserva influencia”, piensa Lucas Rodríguez. “Mi vieja es productora de cine, mi viejo es escenógrafo en Telefe y yo estoy en Twitch, que es como la nueva televisión, que toma cosas de todos lados. Es otra manera de hacer contenido audiovisual”, aporta Rodrigo Ponce. “Poco a poco empieza a haber mayor regulación, más leyes que intervengan en estos medios. Los medios tradicionales por ahora los ven como competencia desleal porque no son alcanzados por algunas normas. En cuanto a la distribución de la renta, este universo está aún más monopolizado que el de los medios tradicionales”, analiza Martín Becerra.