CLARA O’FARRELL: ANIMARSE A COSAS PODEROSAS

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Se fue a los 19 años a estudiar a los Estados Unidos y hoy integra el equipo de la NASA que envió un robot a Marte. Clara O’Farrell ya piensa en los próximos objetivos: “El entusiasmo es contagioso”.

Foto: Pato Pérez

Clara viajaba en el asiento trasero del auto junto a su hermano. Su mamá los llevaba al colegio, y en los parlantes sonaban los casetes en los que grababa sus apuntes de la facultad. Aprovechaba cada minuto para saciar su sed de aprendizaje y superación. Con dos hijos y una vida profesional y familiar en marcha, no tenía como objetivo ejercer como veterinaria, pero tampoco era una opción para ella descartar esa avidez de conocimiento.

“La curiosidad científica viene de mamá. La garra que le ponía era muy contagiosa. Yo creo que el entusiasmo es contagioso, y trato de generarlo cuando cuento lo que hago”, dice Clara O’Farrell. Lo que hace ella es desempeñarse como ingeniera mecánica y espacial en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA. Con su equipo de trabajo, se dedicó durante años a desarrollar el paracaídas que le permitió un arribo suave a Marte al rover Perseverance, en febrero de este año. En ese paracaídas viajó también un mensaje en código: el lema “Animate a cosas poderosas” (en inglés, Dare mighty things), adoptado por el laboratorio donde trabaja.

A los cinco años supo que se dedicaría a la investigación, aunque en aquel momento creyó que sería bióloga. Ese despertar ocurrió durante un viaje a Ushuaia junto con su abuela. En el camino, sobre todo en el secundario, reorientó sus intereses, siempre con la convicción de “querer saber cómo funciona el mundo”.

Se fue a los Estados Unidos cuando tenía 19, para estudiar Ingeniería Química. El plan original era recibirse y volver a la Argentina, pero en 2004 la NASA envió dos sondas a Marte: Spirit y Opportunity. De entrada, le interesó ese ambiente, sobre todo el lado humano, las historias de las personas que trabajaron en esos proyectos. Y supo que uno de los protagonistas de todo eso era argentino: Miguel San Martín. “Si llegó él, pensé que, en una de esas, podíamos llegar dos. Fue muy inspirador. Cuando terminé mi doctorado, en 2012, se produjo el amartizaje de la misión Curiosity, así que me decidí y contacté a Miguel. Al año siguiente yo también estaba dentro”, recuerda.

En su día a día en la NASA, vive una realidad que toca dos extremos: por un lado, hay objetivos enormes, interplanetarios, que mueven estructuras gigantes y empujan las fronteras del conocimiento humano; por el otro, está la rutina de una oficina como cualquier otra, con comida robada de la heladera común, una fotocopiadora que se rompe, la falta de lugar para estacionar… “Las cosas que hacemos serán de otro mundo, pero los que las hacemos somos todos de acá. Esa yuxtaposición es muy rara”, reconoce.

Su experiencia en estos años en los Estados Unidos no tuvo sobresaltos en lo profesional. Hace un tiempo, sin embargo, comprendió que para las mujeres latinas eso suele ser la excepción y no la regla en muchos ámbitos. “Antes mi idea era ‘No hay que quejarse, bajá la cabeza y trabajá más’, quizá porque me sentía incómoda con ocupar ciertos roles o que me dijeran algo. Pero me di cuenta de que eso era egoísta. Esto no es sobre mí, es más grande, y también es parte de mi responsabilidad ver qué se puede hacer para mejorar las condiciones para quienes vienen detrás”, asegura.

Pensar en el futuro es una constante en su vida. Con la misión del Perseverance cumplida, ya trabaja en las misiones que se concretarán en las próximas décadas. Así como su trabajo continúa la tarea de personas que ya se jubilaron, Clara piensa en quienes tomarán la posta más adelante: “Algunas de las cosas que estamos pensando ahora las van a hacer chicos y chicas que hoy se encuentran en el colegio. Es un momento muy interesante para que se metan en esto, hay muchísimas oportunidades en el ámbito espacial. Estamos armando el camino para que puedan disfrutar de cosas copadísimas”, se entusiasma quien este año debutó como oradora TEDx Río de la Plata.

Como cuando veía a su mamá estudiando a pesar de las dificultades, como cuando necesitó conocer más acerca del funcionamiento del mundo en un viaje junto a su abuela, Clara sigue animándose a cosas poderosas.