Transformate en un ecologista en acción

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Desde la comodidad de tu casa o con acciones puntuales es posible alzar la voz y formar parte de la salvación del planeta. Animate a dar el primer paso.

Por: Denise Destéfano

Foto: Gentileza Fundación Vida Silvestre

 

Es poco probable que todos tengamos el espíritu necesario para dejar a nuestra familia y embarcarnos en un buque por meses para salvar a las ballenas. O la valentía que hace falta para trepar al Obelisco a colgar un cartel en contra del uso de pieles.

Hay ecologistas aventureros y arrojados, y también pacíficos y dedicados, todos ellos preocupados por el planeta. Existen muchas maneras de participar en acciones ecológicas, incluso desde la comodidad del hogar.

“Greenpeace tiene un equipo de voluntarios en Colombia, cinco en Chile y nueve en la Argentina. Hacemos reunión de nuevos ingresos dos veces al año, convocatorias grandes por redes sociales o los mismos voluntarios invitan a sus contactos”, indica a Convivimos Diana Flores Melo, coordinadora regional de voluntarios de la ONG internacional.

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“Pueden sumarse para participar en los puntos verdes, que es presencia en calle, hablar sobre la organización y las campañas con la gente, y obtener firmas off-line para apoyarlas”, continúa, y agrega que “también se divierten muchísimo en ciertas creaciones de producción, como pintar banderas con el logo de Greenpeace o con el lema de cada campaña”.

“Todo aquel que esté interesado en colaborar como voluntario en la Fundación Vida Silvestre (FVS) Argentina puede enviar un mail con sus datos a [email protected], indicando en qué tareas le gustaría participar y su disponibilidad horaria. Por lo general, solemos pedir un CV para ver su perfil y analizar en qué tipos de actividades puede colaborar”, indica, por su parte, Martín Font, director de Comunicación de FVS Argentina.

“Los voluntarios ayudan a optimizar y potenciar nuestro trabajo. Por eso, lo más importante es que compartan los valores que promovemos y nos acompañen en las tareas que realizamos, cuyo fin es ayudar a la conservación de los ambientes naturales de la Argentina y sus recursos naturales”, remarca.

“Uno de los grandes motores de la organización y la razón

por la que las causas se ganan, son los voluntarios”. Diana Flores Melo

COMPROMETIDOS

El voluntario promedio suele tener entre 18 y 30 años, local o extranjero, y no es necesario que cuente con ninguna experiencia; puede aportar al grupo sus conocimientos, como quienes vienen ya sabiendo carpintería o electrónica. De todas formas, las organizaciones suelen capacitarlos y asignarles tareas según su capacidad y afinidad.

“Todos los voluntarios reciben una charla general al ingresar acerca de quiénes somos, nuestros valores, dónde trabajamos, qué tareas realizamos, etcétera. Luego, dependiendo del sector en el cual vayan a desempeñarse, se les hace una capacitación más específica y se les asignan tareas. Además, se les hace entrega de material institucional impreso, como nuestra revista”, explica Font, quien señala que no es raro que un voluntario prolongue su estadía en la fundación, incluso algunos siguen siendo parte luego de más de diez años.

“Hay muchos ejemplos de personas que han ingresado como voluntarias y luego pasaron a formar parte del staff. Cuando se presenta alguna vacante, antes de abrir la búsqueda se realiza una evaluación de los voluntarios para ver si alguno se adapta al perfil requerido, y de esta forma darles la opción de que se postulen como posibles candidatos”, asegura.

“Lo importante es que la gente tenga el entusiasmo y las ganas. Creemos que todos pueden ser voluntarios y que cualquier persona, desde su capacidad, sus habilidades y sus gustos, puede aportar algo”, subraya Flores Melo, y señala la importancia del autoconocimiento para elegir el rol que se va a ocupar dentro de la organización.

“Uno de los grandes motores de la organización y la razón por la que las causas se ganan, son los voluntarios: son el corazón de Greenpeace”, concluye.

MÁS DE UNA FORMA

Para empezar, es importante identificar qué área de la ecología nos genera más interés. No es lo mismo estar en contacto con los animales que trabajar en un centro de reciclado o, sin alejarse del ámbito cotidiano, desempeñar ahí un papel más protagónico en el cuidado del medioambiente.

  1. Activá tu búsqueda. Averiguá qué grupos de acción ecologista hay en el barrio o en tu ciudad, y sumate a limpiar plazas o playas, rescatar perros de las calles, cuidar árboles o hacer muebles reciclados para personas de bajos recursos. Existen iniciativas muy ocurrentes y poco conocidas. Es cuestión de investigar.
  2. Liderá. Identificá las necesidades de tu barrio, ciudad, escuela o grupo, y organizá actividades. No hace falta formar parte de una ONG para realizar tu aporte. A tu colegio le pueden faltar tachos para separar los residuos o le serviría tener unos carteles sobre el cuidado del agua o la energía, o bien podrían reunirse para recolectar diarios o tapitas. Podés juntarte con los artesanos de la zona y organizar una feria de consumo consciente. Hay que pensar con creatividad.
  3. Trabajá. Si la ecología es tu pasión, no hay razón por la que no puedas dedicar tu vida a ello. Desde ámbitos tan variados como la comunicación, la medicina, la ingeniería, el fundraising o en áreas administrativas, trabajar en una ONG ambientalista puede ser para muchos una opción ideal, con la posibilidad, la mayoría de las veces, de un horario flexible. Mandá tu currículum.
  4. Contribuí económicamente. Si está dentro de tus posibilidades, doná dinero. Las organizaciones sin fines de lucro se sustentan con el aporte voluntario, y esa ayuda no es menos valiosa que la participación en persona. Puede ser una colaboración por una única vez o un compromiso mensual. Cualquier suma con la que te sientas cómodo sirve.
  5. Ciberayudá. Seguí a las organizaciones que te interesan, posteá, retuiteá, likeá, instagrameá, chateá y todos los neologismos que se te ocurran relacionados con la web. Darle presencia en Internet a un tema que te apasiona también ayuda a la ecología. La ventaja es que el ciberactivismo se puede ejercer en el mismo país o desde afuera, de manera que es posible ayudar a organizaciones internacionales sin presencia en la Argentina.

 ECOLÓGICO Y CORPORATIVO

Si el trabajo absorbe todo tu tiempo libre, es posible que la empresa donde trabajás tenga algún programa de voluntariado en el que puedas anotarte. Es común en las multinacionales: mejora la imagen de la compañía y a la vez ayuda a la comunidad, integrando a los empleados con la zona donde trabajan o bien compensando el impacto que la elaboración de sus productos o servicios pueden provocar; por ejemplo: plantando árboles, construyendo casas o dando charlas de ecología a chicos de bajos recursos.

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