Puerto Madryn: viaje de ensueño

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Ver saltar a las ballenas, reírse con el andar señorial de los pingüinos, jugar con lobos marinos, pescar en el río Chubut o tomar sol en una playa interminable es posible en Puerto Madryn.

Por: María Eugenia D’Alessio  

Fotos: Gentileza Ente Mixto Promoción Turística Puerto Madryn y Fabián Quiroga

 

La ciudad chubutense es un destino inolvidable para quien se atreve a vivirlo. La inmensidad y la grandiosidad de la naturaleza hacen de este un escenario único en el mundo. La protagonista es la ballena franca austral, que elige las aguas de los golfos Nuevo y San José para parir a sus crías, amamantarlas, aparearse y socializar. Según el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), se calcula que hay entre 12.000 a 17.000 de estos ejemplares en el hemisferio sur, de los cuales más de 1000 llegan cada año a estas aguas. Puerto Madryn está ubicado alrededor del golfo Nuevo, por lo que es fácil ver a los cetáceos mientras se camina por la playa o se transita por el Boulevard Almirante Guillermo Brown, que bordea la costa. Además, muchos de los hoteles tienen vista al golfo, por lo que despertarse temprano y correr hacia la ventana es siempre una buena idea.

Las ballenas comienzan a llegar en junio y se las puede ver hasta diciembre, aunque septiembre y octubre son los meses con mayor cantidad de concentración de ejemplares. En la zona de las playas Las Canteras y El Doradillo, Área Natural Protegida a unos 15 km del centro de la ciudad, se las puede ver a poca distancia: las aguas allí son calmas y profundas, lo que las hace ideales para que las madres cuiden y amamanten a sus crías recién nacidas. Se recomienda ir con mate para pasar el rato y llevar algo sobre lo que sentarse, porque la superficie es pedregosa.

Entrar al hábitat natural de las ballenas es como meterse adentro de un sueño. En Puerto Pirámides (Península de Valdés, Patrimonio de la Humanidad desde 1999), puede hacerse realidad. Para llegar hay que recorrer 94 km por camino de asfalto y de ripio, a poca velocidad. La buena noticia es que en el trayecto pueden verse liebres maras, zorros grises, guanacos, choiques y peludos.

En el camino de ida o vuelta de Península, se recomienda visitar el Centro de Interpretación Istmo Ameghino, donde hay información didáctica sobre la flora y la fauna de la zona, ilustraciones y hasta una réplica a escala de una ballena.

En Pirámides hay empresas con embarcaciones de distintos tipos para hacer el avistaje, todas con guías especializados. Una vez en la embarcación y apenas se ingresa al agua, comienza la aventura. Hay que hacer silencio, saber esperar y dejarse sorprender: los ojos grandes, las colas y aletas son lo primero en aparecer; las ballenas son curiosas y no dudan en acercarse a los barcos o pasar por debajo de ellos. Van junto a sus crías, así que la emoción es doble, y a veces más. Si hay suerte, algún ejemplar saltará. Mientras la naturaleza se encarga del espectáculo, los guías explican, en voz baja, cómo es el ciclo de vida de estos gigantes del agua. El viaje dura una hora y media, pero el recuerdo queda para siempre. Las embarcaciones llegan también a la lobería, donde es posible ver de cerca cómo decenas de lobos toman sol y nadan allí.

A este último punto puede accederse también en vehículo o caminando desde Pirámides; es una hora a pie, pero el paisaje vale la pena.

Las ballenas son curiosas y se acercan a las embarcaciones, junto a sus crías.

El espectáculo no termina ahí: a unos 77 km está Punta Norte, en donde hay uno de los apostaderos más grandes de lobos marinos de un pelo. Hasta ahí llegan, de septiembre a abril, orcas. Es uno de los avistajes más difíciles, que convoca a fotógrafos, documentalistas, científicos y turistas del mundo entero. Las orcas van a alimentarse de las crías de lobos que, nacidos a principios del verano, comienzan a separarse de sus madres y a nadar solos. Para cazarlos utilizan la técnica conocida como “varamiento intencional”: se varan en la playa y aprovechan el impulso que les dan las olas para atacar a sus presas, que luego comparten con su familia. El pico de la temporada dura entre 10 y 15 días, y no es fácil verlas. Hay que tener paciencia y esperar la marea alta.

Hacia el sureste de Puerto Madryn, a 76 km por la Ruta Provincial 5, se llega a Punta Ninfas: pequeños arbustos, grandes acantilados, cielo azul, algunos fósiles y, abajo en la playa, elefantes marinos tomando sol. El lugar no tiene mucha difusión, pero vale la pena conocerlo y disfrutar de la paz, el sonido del mar y la vista, infinita.

Es posible observar también delfines, sobre todo entre enero y marzo, atraídos por las anchoas. Se mueven en manadas, son sociables y curiosos, lo que facilita su avistamiento desde embarcaciones. Otro imperdible es la tonina overa, cuyo avistaje se realiza cerca de Rawson.

Miles de pingüinos llegan a la reserva de Punta Tombo, donde se los puede ver en su hábitat natural.

COMO SEÑORES CON SMOKING

A 100 km de Madryn está Punta Tombo, la pingüinera continental de pingüinos de Magallanes más grande del mundo. Es una franja costera de 3 km de largo por 600 metros de ancho, que llega a albergar unos 400.000 ejemplares. Las visitas pueden recorrer los 3 km de senderos y pasarelas que atraviesan la reserva, con algunos recaudos: los pingüinos tienen prioridad de paso, no hay que molestarlos, tocarlos o alimentarlos. Si se respeta su ambiente, se puede observar cómo viven: se pasean, buscan a su pareja; algunos sacan comida del agua o se dan un chapuzón, mientras las hembras cuidan los huevos en su nido. Están en su hábitat natural, así que la experiencia puede aprovecharse al máximo. Son animales muy curiosos, pero lo mejor es no intentar acercarse mucho con la cámara, para no recibir un picotazo.

En la reserva hay un Centro de Interpretación con servicios, en donde los guías dan información acerca de la vida de esta especie. Allí además se hace investigación y se trabaja para protegerlos. La temporada de pingüinos va de septiembre a marzo, pero en verano puede verse la mayor cantidad de ejemplares.

Los lobos marinos son otro atractivo y se puede ver cómo viven en comunidad

PARA DIVERTIRSE EN EL AGUA

Según la época en la que se visite, en Puerto Madryn hay alternativas para todos los gustos: stand up paddle, windsurf, kite surf, paseos en kayak, paseos en catamarán para los que prefieren la superficie, pero también se puede bucear o practicar snorkel e interactuar con lobos marinos. Estas actividades están diseñadas para que todos puedan practicarlas: desde quienes no tienen conocimientos previos hasta expertos. Para principiantes, los programas incluyen una clase teórica, una práctica y buceo a poca profundidad. Hay bautismo submarino, snorkeling y buceo con lobos marinos en la reserva Punta Loma (el único apostadero permanente de esa especie). El hecho de que no haya depredadores en la zona, como la orca o el tiburón blanco, y la curiosidad de los lobos hacen que la interacción con ellos sea alta.

Para quien prefiere las playas, estas son anchas; se puede estar cómodo y tener un espacio propio. Hay paradores con restaurantes que sirven exquisitos platos, en donde se puede desde tomar un trago hasta comer una picada de mariscos.

Y si el plan es ir de pesca, existen agencias que se ocupan de organizar la actividad; buscan al visitante en el hotel y lo llevan a distintos puntos. Se pescan truchas, pejerrey y percas.

Los avistajes de ballena se hacen en barcos o lanchas, y salen desde Puerto Pirámides.

 

DATOS ÚTILES

CÓMO LLEGAR

En auto desde Buenos Aires tomar la RN 3 hasta Azul; continuar por la RN 226 hasta Olavarría y seguir por la RP 76 y RP 51 hasta Bahía Blanca. Desde ahí, RN 22 pasando por Río Colorado y continuar por la RN 251 hasta San Antonio Oeste. Seguir por la RN 3 hasta el acceso a Puerto Madryn.

En avión, por Andes hasta Puerto Madryn o por Aerolíneas Argentinas hasta Trelew.

En colectivo, hay varias empresas que llegan a Madryn desde las ciudades más importantes del país.

CÓMO MOVERSE

Lo ideal es alquilar un vehículo al llegar, mejor si es 4×4. Si se va en auto propio, hay que revisar antes ruedas, aceite, frenos, agua. Recordar que la mayoría de los caminos son de ripio, por lo que es necesario que el vehículo se encuentre en buen estado. Antes de cada paseo, asegurarse de tener el tanque de combustible lleno.

Hay también transfers y colectivos que llevan a los principales puntos turísticos; conviene averiguar en la agencia de información turística de la ciudad.

QUÉ LLEVAR

Calzado deportivo o de trekking, ya que los caminos son agrestes. En días fríos, utilizar una prenda de algodón en contacto directo con la piel; luego, algo aislante del frío como lana o sintético, y siempre, un impermeable o rompevientos. Aunque la temperatura sea baja, resguardarse del sol con anteojos, gorro y crema protectora, y llevar crema humectante para piel y labios, ya que el clima es muy seco.

DÓNDE ALOJARSE

Madryn tiene 7800 plazas hoteleras y hay para todos los bolsillos: una habitación con desayuno en base doble en hotel 4 estrellas cuesta desde $2500; en dormis por persona el costo va desde $270. En temporada de avistaje de ballenas conviene reservar con anticipación.

FESTIVALES

Del 7 al 13 de septiembre se realiza el Festival Internacional de Cine de Puerto Madryn, Mafici. Del 3 al 6 de octubre, el Patagonia Eco Film Fest, un festival internacional de cine ambiental. Y todos los años, en junio, se lleva a cabo el Festival Gastronómico Madryn al Plato.