Copenhague:
ciudad sustentable e inteligente

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La capital de Dinamarca avanza hacia la utopía de la “digitalización verde”, una combinación de alta tecnología y bicicletas. Atractivos y curiosidades de una gran ciudad sin edificios altos.

Por Yamila Garab
Fotos: Andrés Negroni

Cuesta creer que 30 años atrás Copenhague vivía tiempos de crisis y decadencia. Con un desempleo del 17,5 por ciento –inédito para su historia–, sus habitantes migraban y se desplomaban la industria y el comercio. En la actualidad, esta pintoresca ciudad portuaria “es una de las más ricas y felices del mundo”, según pondera un estudio publicado hace pocos meses por Brookings Institution, un observatorio de prácticas urbanas con sede en Washington DC. Sin duda, quienes la hayan visitado coincidirán con esta definición, y por supuesto también los que viven en ella.
Por lo pronto, la capital del Reino de Dinamarca fue consagrada “Capital Verde de Europa” ya en 2014. Al fomentar el uso del transporte público en desmedro de los autos –y el de la bicicleta como opción a ambos–, se lograron reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 83 por ciento. Ahora la próxima meta de las autoridades municipales es llegar a ser en 2025 la primera gran ciudad del mundo en eliminar por completo el uso de combustibles fósiles. Para eso, entre otras estrategias, ganarán más protagonismo los autos eléctricos que ya circulan habitualmente por la ciudad.
Otro hito notable –y reciente– de la inventiva danesa en materia de sustentabilidad fue la apertura el año pasado de la planta Amager Bakke, en las afueras de Copenhague, que transforma basura proveniente de la ciudad y de otros cuatro municipios en energía. Esta, a su vez, se aprovecha para los sistemas de calefacción de 120 mil viviendas y alimenta la red de electricidad de otras 50 mil. Y eso no es todo: la terraza en pendiente de esta enorme planta, proyectada por el reconocido arquitecto local Bjarke Ingels, está siendo preparada para usarse como pista de trekking en verano y de esquí en invierno, con nieve real.
También es digno de destacar que la democrática bicicleta es el medio de transporte preferido por el 63 por ciento del más de un millón de habitantes de la capital danesa. De hecho, fue una de las primeras ciudades occidentales que optó por sacar los autos del centro para convertirlo en peatonal y bike-friendly. Esto se continúa hoy en políticas concretas tendientes a reducir la congestión de tráfico, como el hecho de que los empleados municipales tengan prohibido tomar un taxi para ir al trabajo o que en invierno las máquinas que remueven la nieve tengan establecido priorizar las bicisendas y las veredas antes que la calzada vehicular.


El fotógrafo y diseñador argentino Andrés Negroni, conocedor y visitante asiduo de Copenhague, y cuyas imágenes ilustran estas páginas, se anima a decir que el perfil edilicio tan parejo de la ciudad, donde son una excepción las construcciones que superan los cuatro o cinco pisos de altura, le parece casi una metáfora de “lo democrática y equitativa que es la sociedad danesa”. Agrega que la escala amigable de esta ciudad “favorece la comunión y el ida y vuelta entre lo que sucede en el espacio público y dentro de las casas”.
Negroni también destaca la forma en que se resolvió la demarcación de las bicisendas, casi imperceptible a la vista. Cuenta que los andariveles que les corresponden a los autos y a las bicis están indicados, o más bien sugeridos apenas por una leve diferencia de nivel en el suelo de cinco centímetros, sin postes, letreros ni colores fuertes. “Es una señalización intuitiva: cada uno se da cuenta solo de por dónde tiene que ir”, comenta, y agrega que se construyeron también puentes que cruzan los canales solo para peatones y bicis.
En cuanto al tráfico de autos, la autoridad municipal avanza en el diseño de una plataforma denominada “Soluciones Inteligentes para el Tránsito de Copenhague”, que se basará en la recolección de datos desde los celulares de todos los choferes a través de las redes wifi de toda la ciudad. Esta data, guardada en la nube, se complementará con unos algoritmos que permitirán anticipar congestiones del tránsito a partir de los datos obtenidos en tiempo real y advertírselo en forma inmediata a los celulares o GPS de los automovilistas para que puedan tomar sus precauciones.

Nykredit, uno de los edificios inteligentes más emblemáticos.

LA CIUDAD LABORATORIO
Hay quienes consideran a esta ciudad escandinava la capital de la “digitalización verde”. Algo así como una visión a futuro que supere tanto al progreso tecnológico ciego como al ecologismo ingenuo. Por lo pronto, en la órbita del municipio funciona el Copenhagen Solutions Lab, una incubadora de proyectos e iniciativas innovadoras cuya estrategia se basa en la búsqueda de alianzas público-privadas con empresas líderes de tecnología para avanzar hacia la condición de ciudad inteligente o smart city.
Para eso, junto con la firma tecnológica californiana Cisco Systems, la francesa Citelum de iluminación pública y la danesa de telefonía TDC, se está trabajando desde hace dos años en un Laboratorio Callejero: se trata de un corredor de diez manzanas, sobre la avenida Hans Christian Andersen, que fue convertido en un módulo de prueba para experimentar las futuras innovaciones. La intención es llegar a monitorear en forma inteligente toda la infraestructura de servicios de la ciudad a través de una red wifi.
Esto abarca la gestión inteligente de servicios públicos como la recolección y el tratamiento de residuos, y prestaciones nuevas como el estacionamiento de vehículos privados, para poder saber desde el celu o el GPS dónde hay lugar disponible y reservarlo.
Al mismo tiempo, y en asociación con Google, se está comenzando a medir la polución en la vía pública. Para eso, desde octubre de este año y hasta fines de 2019, un auto de Google Street View recorre la ciudad calle por calle con equipo de medición avanzado para identificar las fuentes de contaminación ambiental. Y a través de otra alianza, con la japonesa Hitachi, se empezó a desarrollar un gran laboratorio de big data que tenderá a unificar todas las bases de datos de los distintos organismos oficiales y servicios públicos, e incluso bancos de datos privados. Así se espera contar con información centralizada y completa para abordar proyectos futuros.
Cabe señalar que todas estas innovaciones, a veces revolucionarias, se llevan adelante sin alterar el aspecto casi bucólico de esta ciudad que sigue exhibiendo su arquitectura característica como su arma principal de seducción. En este sentido, la arquitecta y urbanista Helle Søholt (socia del estudio local Gehl Architects, el que diseñó la peatonalización de Times Square en Nueva York) explica en una entrevista reciente que la ciudad está trabajando para “recuperar los espacios ociosos, en desuso y los terrenos vacantes entre edificios con el fin de sumar plazas secas y espacios de recreación”.
También Negroni, con su mirada argentina, destaca que en Copenhague abundan las buenas prácticas urbanas que no requieren alardes tecnológicos: “Por todas partes se encuentran bancos para sentarse sin necesidad de tener que ir a una plaza, algo muy útil para la gente mayor o con dolencias. También hay juegos para chicos en espacios inesperados, como la ribera de los canales. Se percibe como una ciudad muy inclusiva”.

 

Dos clásicos: las calles angostas del casco histórico y las bicisendas
AGUAS RECUPERADAS

La gestión sustentable del agua es uno de los motivos de orgullo más evidentes de Copenhague. Hasta hace 20 años, las cloacas de la capital danesa arrojaban a sus canales más de un millón y medio de litros anuales de agua sucia en el puerto de la ciudad. Hoy ese número se redujo a menos de 300 mil litros. El flujo se conduce por circuitos de desagüe diferenciados según su origen, y el agua que se libera a los canales ya fue previamente filtrada en las plantas depuradoras.
Esto hizo que el puerto se convirtiera en un paraíso para bañistas y que se construyeran cuatro piscinas públicas junto a la ribera del Canal Central para poder nadar dentro de ellas, que en rigor son espejos de agua rodeados por grandes decks flotantes con espacios para tomar sol y trampolines. Fueron proyectadas por Bjarke Ingels, titular del estudio BIG y una de las estrellas jóvenes de la arquitectura danesa y mundial.
Las cuatro piscinas conforman el complejo Harbour Baths: un caso poco común de balneario con aguas limpias junto a un puerto.

Luces nocturnas y gastronomía a cielo abierto en el canal Nyhavn.
DATOS ÚTILES


IMPRESCINDIBLES
Canal Nyhavn. El lugar más célebre de la ciudad es este paseo marítimo y centro gastronómico con sus fachadas de colores vivos.
Tour acuático. Se puede conocer Copenhague desde el agua en barquitos que salen del puente Nyhavn y recorren los canales de la ciudad.
Ciudad bike-friendly. Para conocer y recorrer Copenhague tal como la viven sus habitantes hay que hacerlo en bici por la infinita red de bicisendas. Se pueden alquilar todo un día por algo más de 10 euros.

Casco histórico. La calle peatonal Strøget está llena de atracciones, pero además la cruzan decenas de callecitas angostas al estilo medieval por las cuales se recomienda perderse sin miedo.
Vivir el hygge. Esta intraducible palabra danesa alude a un ambiente íntimo y cálido con luz de velas, música suave, fuego en el hogar e inciensos. Hay locales de gastronomía que ofrecen esa experiencia.
Utopía libertaria. En plena ciudad, la comunidad hippie de Christiania, fundada en 1971, se rige por sus propias reglas y se declaró independiente del país y de Europa. Sus moradores ya van por la segunda o tercera generación de hippies.

COMIDA TÍPICA
El smørrebrød es un sándwich abierto compuesto por una rebanada de pan negro con manteca a la que pueden sumarse fiambres, patés, hojas de vegetales, pescados ahumados o marinados, gambas y huevos. Se recomienda llevarlo para hacer un pícnic.

CHICOS
Los paseos obligados con los hijos son el tradicional parque de diversiones Tívoli y la escultura en bronce de la sirenita de Hans Christian Andersen (reciclada por Disney en los 90), en la orilla de la bahía del puerto.

MUSEOS
Los más importantes son el Museo Nacional de Arte y la Gliptoteca Ny Carlsberg, ambos de artes plásticas, y el Museo Nacional, dedicado a la historia danesa.