Villa La Angostura: Una aldea muy parecida al paraíso

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La paz de la montaña, los bosques y lagos, rodean a una villa mágica de excepcional belleza a la que llaman el “Jardín de la Patagonia”. Junto con Bariloche y San Martín de los Andes, conforma un triángulo turístico que atrapa a visitantes de todo el mundo.

Por Ricardo Gotta
Fotos Gentileza Secretaría de Turismo Villa La Angostura

Envuelta por bosques nativos y lagos, por macizos montañosos, laderas escarpadas, fértiles valles, altas llanuras y horizontes de paraíso, Villa La Angostura es conocida como “la niña bonita de la cordillera”. Se trata de una aldea mágica que se recuesta sobre la ladera de los Andes, cobijada por la calidez de su gente y en la variedad de sus paisajes multicolores y de sus climas. “Su belleza corta el aliento y ofrece la certeza de que allí pudo instaurarse el Edén”, escribió en una ocasión un visitante.

La belleza del puerto Arauco desde donde la vista panorámica es extraordinaria. La prodigalidad de la vegetación agita todos los sentidos del visitante.

En invierno, la nieve la tiñe de blancos, grises y verdes musgos. En verano, el sol radiante reactiva los colores furiosos: el turquesa de sus lagos, el verde de su vegetación, el celeste intenso de su cielo. En otoño, los robles enrojecen, los álamos se pintan de amarillo y el naranja embebe a los arrayanes del bosque andino patagónico. Villa La Angostura se encuentra en el extremo sur neuquino, sobre la margen norte del lago Nahuel Huapi, unido por el río Correntoso (de 300 metros, uno de los más cortos del mundo) al precioso lago llamado igual. Debe su nombre al istmo que une la zona con la península de Quetrihue. Y su densa vegetación, a la pertenencia al bosque templado valdiviano, que comparte con regiones chilenas y que produce lluvias por 2500 milímetros al año y áreas selváticas densas, donde convive una fauna (endémica en alto porcentaje) asociada a mamíferos como el huemul, el puma, el pudú, el mono del monte; a aves como cauquén, cisnes y loros; y a variedades de lagartijas, ranas y sapos. Un bosque de característica única en el continente, que abraza a los parques nacionales argentinos Lanín, Nahuel Huapi, Lago Puelo, Los Alerces.

“La niña bonita de la cordillera”, una aldea mágica recostada sobre la ladera de los Andes, caracterizada por la calidez de su gente”.

En los comercios todo es cuidado al detalle para el placer y el regocijo del turista.

También, por supuesto, alberga el Parque Nacional Los Arrayanes, el único sitio del planeta donde se halla un bosque natural de esta especie color canela, particular por la suavidad y la temperatura de su corteza. Una región para admirar ejemplares de hasta 25 metros, cuya edad promedio es entre 160 y 250 años, aunque otros llegan a 600. Contiene magníficas playas de arenas volcánicas bañadas por espejos de agua, donde son habituales actividades náuticas como paseos en canoas, kayak, canotaje y windsurf. Para visitarlo se recomienda zambullirse en la travesía intensa, a pie o en bicicleta, de 12 km, aunque también se llega por embarcaciones que se trasladan por el Huapi.

La gastronomía toma especial relieve si esa exquisitez se degusta a la vera del Nahuel Huapi.

PAISAJES EXUBERANTES
La Laguna Verde, también llamada “Selva Triste”, es una reserva natural en la que se aprecian cipreses, coihues, espino azul, palmerillas y otras especies, incluido el “arrayán del amor” (la unión de un ciprés y un arrayán).Se recorre a pie por un sendero que la bordea. También se recomienda una visita caminando o a caballo al Cajón Negro, un valle enmarcado por los cerros Ina-cayal, Belvedere (recomendable su mirador, a unos 1000 metros del centro tras un camino sinuoso y de pendientes pronunciadas) y Filo Belvedere.
Es imperdible el mirador Arrayán: se ven el lago Huapi y sus brazos (Machete, Rincón y Última Esperanza), la Bahía Brava, la isla Fray Menéndez y la cordillera. Muy cerca está la cascada de Inacayal, un llamativo salto de agua de 50 metros. Claro, menos espectacular que las Santa Ana y Dora: para admirarlas se debe ingresar a suelo chileno, por la Aduana El Rincón. La caminata nos lleva a la cascada Dora (40 metros), que puede ser contemplada en una pequeña cueva atestada de musgos y líquenes, tras la cortina de agua. Para arribar a la Santa Ana y sus 100 metros de caída, se debe cruzar el río Pantojo. En ambos trayectos se surcan bosques de lengas y coihues.

El bosque de arrayanes en la península de Quetrihue. Unas 1000 hectáreas de una belleza y originalidad que atraen a visitantes del mundo entero.

La isla Victoria, ahora administrada por Parques Nacionales, es propicia para una excursión que haga escala en Playa del Toro (se come exquisito en sus paradores) y luego llegue a la Hostería Nacional Isla Victoria, reconstruida en 2001 tras un incendio sobre el albergue que había bocetado el reconocido arquitecto Alejandro Bustillo.
Otra atracción tradicional, claro, es el cerro Bayo, con sus más de 20 pistas y 12 medios de elevación en un área de 200 hectáreas: un afamado centro de aventura que todo el año brinda la posibilidad de hacer crecer la adrenalina, con actividades como rapel, escalada, tirolesa, fourtrax y excursiones con raquetas de nieve. También cuenta con alternativas muy atrapantes para los niños.
Para quienes se sienten atraídos por la pesca, la zona de la boca del río Correntoso es excelente para lanzarse a la aventura de sacar increíbles truchas arcoíris y marrón, que muchas veces se divisan desde el puente peatonal con el que cuenta el cauce.

Cada playa, cada lago, cada rincón sirven para el esparcimiento de toda la familia.

ENTRE LA VILLA Y LOS LAGOS
En la avenida principal de la villa, la Arrayanes (arbolada con sorbus originarios de Rusia que buena parte del año le prestan el tono rojo fuerte de sus frutos), están los mejores comercios de artesanías y las tiendas de chocolates, otro atractivo especialísmo de la región. Como buen centro turístico internacional, en La Angostura se reconoce una gastronomía muy amplia, para todos los gustos.
Levantada sobre edificaciones de piedra y madera, la villa ofrece el Camino Pionero, la ruta histórica del lugar, empezando por el Boliche Viejo, la Hostería Santa María (infaltable una parada en el ciprés abuelo), la iglesia Nuestra Señora de la Asunción, el Museo Histórico Regional, el Hotel Correntoso (el primero de la aldea) y, sobre la bahía Mansa, la residencia El Messidor (en el viejo calendario francés equivale a mes de oro), un castillo construido en 1942 que en 1964 pasó a manos de la provincia y que tomó renombre al ser el alojamiento de la expresidenta María Estela Martínez de Perón, en carácter de detenida, al ser depuesta por la última dictadura cívico-militar. Luego, otros mandatarios la visitaron, en diferentes circunstancias. También es el lugar elegido por el actual presidente Mauricio Macri, quien suele pasar sus vacaciones en una casa en el exclusivo Cumelén Country Club.
Puerto Manzano es un barrio caracterizado por el trazado de sus calles, una frondosa arboleda y arquitectura andina: contiene a buena parte de los albergues de la villa, frente a pequeñas playitas de arena de origen rocoso. Aunque si de playa se trata, camino al paso Samoré, a 25 kilómetros del centro, se encuentra la muy particular playa del brazo El Rincón, sobre la margen derecha de la laguna Pire. A tres kilómetros hay un sitio formidable para realizar camping.
Finalmente, la ruta que une la villa con San Martín de los Andes es conocida como la de los Siete Lagos. Se trata de un tramo de la emblemática ruta 40 y desde hace décadas constituye un tour fantástico, agreste y natural, que en su momento fue casi exclusivo para mochileros, pero con el tiempo también sedujo a familias que lo transitan en todo tipo de vehículos. Los lagos Correntoso, Espejo, Escondido, Villarino, Falkner, Lacar y Machónico conforman un recorrido de 112 kilómetros en los que se traspone un paisaje natural de un encanto y una hermosura sublime. El Espejo, por caso, es ideal para los deportes acuáticos y está a solo 12 kilómetros del centro de la villa.
La Angostura se encuentra muy cerca del paso fronterizo Cardenal Samoré, que lleva a Chile, y junto con San Carlos de Bariloche y San Martín de los Andes conforma un triángulo turístico de enorme variedad de atractivos. Es uno de esos lugares que dejan sensaciones imborrables para quienes los transitan. Un destino turístico propicio para todo el año.

Con inventiva y arrojo, todo deporte es posible, sobre el agua y sobre la tierra.
PASADO Y PRESENTE

Un inmigrante italiano, Primo Capraro, y su esposa alemana, Rosa Maier, construyeron en 1922, en madera de cipreses, el Hotel Correntoso, con cinco habitaciones, dos baños y un comedor para 30 personas. El primero de la zona. Su dueño se suicidó años después, pero el hotel siguió funcionando hasta convertirse hoy en un alojamiento con 49 habitaciones con vista panorámica y el viejo almacén de ramos generales se transformó también en casas con vista al río que albergan familias cada temporada.

DATOS ÚTILES

CÓMO LLEGAR
Es parte del corredor de la ruta 40. Justamente se accede desde la capital neuquina a través de las RN 22 y 237, y finalmente por la RN 40: las separan 479,4 km. Se encuentra a 1634 km de la ciudad de Buenos Aires, a 83 km de Bariloche y a 92,2 km de San Martín de los Andes.
En avión: para ir a La Angostura hay que arribar al Aeropuerto Internacional “Luis Candelaria” de Bariloche. Las empresas que vuelan en forma diaria desde Buenos Aires son Aerolíneas Argentinas y LATAM. En ómnibus: las principales líneas son Crucero del Norte (desde Buenos Aires), Albus (desde Bariloche, S.M. de los Andes por Siete Lagos y Neuquén), Vía Bariloche (desde Bariloche), Aero Angostura (desde Bariloche) y La Araucana (desde Villa Traful).

PASO A CHILE
La Angostura se encuentra a solo 43 km del paso Cardenal Samoré (ex Puyehue), habilitado todo el año. Es el segundo en importancia entre la Argentina y Chile: comunica a través de la Carretera Austral con Puerto Montt (220 km), Osorno (117 km) y el resto de la Patagonia chilena.

CLIMA
Los cerros y la vecindad de los lagos generan un microclima. Tiene las características del clima húmedo de la cordillera patagónica con frecuencia de nevadas en invierno y lluvias a principios de la primavera y fines de otoño. Las primeras nevadas se producen durante mayo y junio; las más copiosas, en agosto, suelen alcanzar alturas de 50 cm en la villa. La temperatura media anual es de 9 °C con máximas de 30 °C en verano y hasta -15 °C en invierno.

CHOCOLATERÍAS
La mayoría de sus 12.000 habitantes estables viven en lo sustancial de la actividad turística. Y su mayor industria es el chocolate. Las principales tiendas de la villa son: Benroth, Del Turista, Dorf, En el Bosque Chocolate, La Campiña del Sur, Mamuschka, ÑuqueLemu, Tante Frida, Tienda Antibes, todas sobre la avenida Arrayanes.

ALOJAMIENTO
Como en todas las localidades de la Patagonia argentina, hay una enorme diversidad de hospedajes, de acuerdo con los alcances económicos y las preferencia del turista: hoteles de diferentes estrellas, como también residenciales, cabañas, apart hoteles y casas. En muchos puntos de la región existen campings privados y zonas libres, especialmente a la vera de los lagos.