Río de Janeiro: Arquitectura maravilhosa

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Es alegría, color y naturaleza exuberante, furiosa. Pero también es una ciudad con una impresionante diversidad de estilos edilicios. Ideal para recorrerla, gozarla y aprender mucha historia en cada una de sus paredes y baldosas.

Fotos Gentileza Embratur

Es una ciudad estridente por sonidos e imágenes. La ciudad de la diversidad, por su gente, su cultura, su economía, su alegría. De una geografía que combina el océano, las irregularidades montañosas abruptas y la selva tropical, lo que probablemente haya inspirado a grandes artistas a crear las canciones más pegadizas, a escribir las historias más fabulosas, a generar una pinacoteca estupenda y, también, una ciudad con una arquitectura impactante. El urbanista Lúcio Costa empezó a delinear la cidade maravilhosa entre las décadas del 40 y del 60 del siglo XX, mientras Oscar Niemeyer generaba los primeros trazos de la arquitectura made in Brazil.

Se suele decir que en Río existe un edificio para cada fanático de la arquitectura. Tal vez sea la única región del planeta donde, mientras en Europa se debatían por la Segunda Guerra Mundial y Brasil disfrutaba de una economía próspera, se cruzaron arquitectos geniales y renovadores como el suizo Le Corbusier, el francés Affonso Reidy o el paulista Roberto Burle Marx, un artista plástico que obtuvo un gran renombre internacional como arquitecto paisajista. 

De esa “reunión cumbre”, por caso, surgieron el palacio Gustavo Capanema o la Casa de las Canoas, que es considerada un excepcional modelo de vivienda de cristal. El palacio, uno de los primeros rascacielos del mundo, nació del genio de Le Corbusier al frente de un grupo de arquitectos: está signado por dos bloques que perpendicularmente se interceptan, y su fachada se encuentra revestida de azulejos creados por Cândido Portinari, en tanto que sus pasillos fueron decorados con esculturas de Bruno Giorgi, Celso Antônio y Alfredo Ceschiatti, y cuadros de Alberto Guignard y José Pancetti.

Y si bien un recorrido por Río parecería no tener límites hacia lo infinito, en este caso, se mencionarán algunos lugares emblemáticos de la arquitectura carioca.

Para empezar, el grandilocuente Cristo Redentor, la más famosa escultura en estilo art déco del mundo, planeada en 1921 y ejecutada por el ingeniero Heitor da Silva Costa entre 1926 y 1931. En 2007 fue elegida como una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo. Se halla ubicada en el Parque Nacional de Tijuca, a 710 msnm.: la vista es insuperable. Se llega mediante 220 escalones, un viaje en tren de 20 minutos o ascensores panorámicos. Un paseo complementario es al Centro de Visitantes de Paineiras, donde estaba el antiguo Hotel Paineiras, desactivado hace 30 años, el Bar das Paineiras y el Naturê. 

O, por ejemplo, los Arcos da Lapa, el antiguo Acueducto Carioca, una de las postales de la ciudad. De piedra y cemento, son 42 arcos blancos de estilo romántico. Se llega mediante los famosos tranvías de Santa Teresa, que conectan el centro con ese barrio, muy cerca de dos de los más importantes hitos artísticos: Fundição Progresso y Circo Voador.

Imponente, la Catedral Metropolitana de San Sebastián, un hito de la arquitectura moderna.
Erigida en el morro do Laripe, la imponente Iglesia Outeiro da Gloria es un Monumento Nacional.
Mirando al mar se erige el bellísimo Museo del Mañana.

Quinta da Boa Vista fue la residencia oficial de la familia real desde 1808 hasta la Proclamación de la República, en 1889. Está instalada en la cima de una colina, en el barrio de São Cristóvão, en un parque de 155.000 m2, con jardines y lagos creados por el paisajista francés Auguste Glaziou, desde donde se veía la bahía de Guanabara. Hoy, allí también funciona el Zoológico, un regalo del duque de Northumberland a la joven pareja de Pedro I y la emperatriz Leopoldina por su boda.

Otro edificio admirable es el Palácio Nova Friburgo, o Palacio de Catete, construido entre 1858 y 1867 por el comerciante y agricultor cafetero Antonio Clemente Pinto, barón de Nova Friburgo. De estilo ecléctico, fue creado por reconocidos artistas como el arquitecto Gustav Waehneldt y los pintores Emil Bauch, Gastão Tassini y Mario Bragaldi. Perteneció a la Compañía del Grande Hotel Internacional, pero en 1896, durante el mandato del presidente Prudente de Moraes, fue adquirido por el Gobierno para ser sede presidencial (anteriormente la sede se encontraba en el Palacio de Itamaraty y desde 1960, cuando la capital se transfirió a Brasilia, está instalada en el Palácio da Alvorada). Entonces, desde el 8 de marzo de 1960, el Palacio de Catete alberga el Museo de la República. 

El Teatro Municipal, por su parte, fue inaugurado en 1909 y recientemente reformado. Mantiene un gran cuadro original del italiano Eliseu Visconti y la imponente águila de 350 kilos, con ocho mil hojas de oro 23 quilates, que adorna la parte superior de la construcción.

El Museo de Arte Contemporáneo de Niterói forma parte del Caminho Niemeyer, uno de los complejos futuristas ideado por el arquitecto, y se ha convertido en un hito de la arquitectura moderna con su rampa de hormigón sobre un lago. Contiene la colección de João Sattamini, con más de 1300 obras. El Caminho está compuesto también por el Memorial Roberto Silveira, un panel del artista plástico Claudio Valério Teixeira; el Museu da Ciência e Criatividade (Museo de Ciencia y Creatividad) “Escola do Conhecimento”; la Plaza Juscelino Kubitschek y el Teatro Popular Oscar Niemeyer, para diez mil personas, en el que se realizaron épicos recitales de Gilberto Gil o Caetano Veloso. 

En cambio, el Museo de Arte Moderno (MAM), creado en 1948, fue diseñado por Affonso Eduardo Reidy con jardines hechos por Burle Marx: la horizontalidad de la composición contrasta con las colinas cariocas y las fachadas acristaladas. Su ubicación es privilegiada; en el Parque Flamengo (de 1,2 km2), a orillas de la bahía de Guanabara, a diez minutos a pie del centro y con vistas a varias postales de Río: el Pan de Azúcar, la iglesia Outeiro da Gloria, el Corcovado. 

El Museo del Mañana fue diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava y construido junto al mar, en el Muelle Mauá.

El Museu do Amanhã (Museo del Mañana) fue diseñado por el español Santiago Calatrava y construido junto al mar en el Muelle Mauá, en una zona portuaria abandonada durante décadas y reactivada para las Olimpíadas de 2016. Costó unos 230 millones de reales. Consume un 40 por ciento menos de energía que los edificios convencionales. Resume el concepto de que el mañana es una construcción de las personas. Es un “museo de ideas” que se relaciona con instituciones renombradas, como MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts), Google y NASA. Un paseo complementario consiste en transitar la plaza Mauá, que marca el comienzo de la avenida Río Branco y también el puerto. 

En el centro de la plaza se encuentra la estatua del Barón Mauá y de Irineu Evangelista de Souza; y en su extremo, el Museo de Arte de Río (MAR) y el edificio de la Escola do Olhar (Escuela de la Mirada), que promueve una lectura de la “historia de la ciudad, su tejido social, su vida simbólica, conflictos, contradicciones, desafíos y expectativas sociales”. Un espacio proactivo para apoyar la educación y la cultura. 

La iglesia Outeiro da Gloria está en el morro do Leripe o “Uruçumirim”. La Hermandad de Nuestra Señora de la Gloria se estableció en 1739 y ganó un enorme prestigio con la llegada de la corte portuguesa en 1808. Durante el gobierno de Getúlio Vargas fue declarada Monumento Nacional. El 1° de noviembre de 1950, el papa Pío XII le otorgó el título de “Basílica Nacional de la Asunción”. Y como si fuera un circuito religioso, nos encontramos con la Catedral Metropolitana de San Sebastián, erigida entre 1964 y 1979: es un hito de la arquitectura moderna, audaz, imponente, funcional. También llamado el Nuevo Templo, fue diseñado por Edgar de Oliveira da Fonseca sobre la avenida República de Chile, en el centro de la ciudad. Tiene una forma cónica de 96 metros de diámetro y 75 metros de altura, inspirada en las pirámides; en su techo se destaca una cruz griega y, en su interior, una gigantesca cruz de madera es sostenida por cables que apuntan a los cuatro puntos cardinales.

Detalle del Museo del Mañana.
Construido en 1858, el Palacio de Catete fue sede del gobierno hasta mediados de siglo XX.

Como contraposición se encuentra la antigua Catedral de Río de Janeiro, fundada en 1676 con la llegada de los monjes carmelitas a Río y conocida también como Iglesia Nossa Senhora do Carmo da Antiga Sé o Nossa Senhora do Monte do Carmo. Está junto a la Plaza XV de Noviembre y tiene una fachada sobria que contrasta con su interior estilo rococó, atestado de adornos y relieves dorados sobre fondos blancos. El tallado en madera fue obra del escultor Inácio Ferreira Pinto en 1785. Sobre cada capilla, se levanta un balcón decorado con pinturas de los apóstoles, realizado por el pintor colonial José Leandro de Carvalho.

Por su parte, el Gabinete Português de Lectura se destaca por la belleza arquitectónica del edificio, además de la importancia de la colección bibliográfica. En 1837, un grupo de 43 emigrantes portugueses decidió crear una biblioteca. Pocos años después, el arquitecto portugués Rafael da Silva Castro llevó adelante el proyecto para construir un edificio que la albergara, con su rasgo neomanuelino que evoca la epopeya camoniana. Hoy contiene más de 350.000 ejemplares y una gran exposición de pinturas y retratos.

Río de Janeiro también se destaca arquitectónicamente por sus espacios verdes, como el Jardín Botánico y el Parque Lage. El primero de ellos es considerado uno de los más ricos e importantes del mundo, fundado en 1808 por Juan VI, visitado por investigadores que estudian las centenas de especies que lo habitan. Tiene un área total de 137 hectáreas, la mitad de ellas cultivada con colecciones raras de bromelias y orquídeas, además de árboles centenarios y plantas exóticas. El jardín guarda un rico patrimonio histórico y cultural, con obras del siglo XVI, las estatuas de Eco y Narciso de Mestre Valentim, el Portal de la Academia de Bellas Artes proyectado por Grandjean de Montigny y el Jardín Japonés (1935). Alberga, además, el Museo del Medio Ambiente y el Espacio Tom Jobim, escenarios de conciertos, exposiciones y eventos culturales.

El Parque Lage se encuentra en las estribaciones del Corcovado: es monumento histórico y cultural de la ciudad, y contiene al Instituto de Bellas Artes y a la Escuela de Artes Visuales, rodeado por jardines construidos según modelos europeos, un palacio y un acuario conocido como Lago de los Patos, donde comienza el sendero que lleva a la cima del Corcovado.

Y finalmente, el Fuerte de Copacabana sorprende desde su ingreso, donde se lee la frase “Si vis pacem para bellum” (Si quieres paz, prepárate para la guerra). Un búnker macizo, con murallas de doce metros de espesor y con cañones de fabricación alemana que miran al mar. Se lo considera el más moderno de la región. La vista de la ciudad es sencillamente impresionante. 

DATOS ÚTILES

CÓMO MOVERSE

Río de Janeiro es una ciudad grande y en expansión, pero los barrios más frecuentados por los turistas están próximos entre sí. El sistema de transporte público es barato y eficiente, y a la mayoría de los lugares turísticos se puede llegar en bus o en el metro. 

VÍA AÉREA

El principal aeropuerto internacional de Río de Janeiro es Antonio Carlos Jobim (GIG) (también conocido como Aeropuerto Internacional de Galeão) y está situado en Ilha do Governador, en la bahía de Guanabara, a unos 20 kilómetros al norte del centro de Río. Más pequeño y restringido, el aeropuerto Santos Dumont también está a solo diez minutos del centro.

PREFIJOS

El código de país de Brasil es +55. El código de área de Río de Janeiro es 21.

GASTRONOMÍA

Río de Janeiro ofrece una gran variedad de opciones, desde comida portuguesa, regional, italiana y asiática. El plato nacional de Brasil es la feijoada, un apetecible guiso con frijol negro cocido, trozos de carne de cerdo, junto con abundantes embutidos y ahumados, que se sirve con arroz, farofa (harina de mandioca tostada) y col rizada. Se suele acompañar con la tradicional cerveja brasileña (siempre helada) o con limonada o jugo de naranja. Hay muchos restaurantes tradicionales en la zona sur de Río, ideales para degustar estos manjares. También en el barrio de Santa Teresa hay muchos botequim (reducidos restaurantes o bares) donde sirven deliciosas feijoadas caseras. También se recomiendan los pão de queijo (masa de queso al horno) y tapioca (crepe hecho de harina de mandioca), que ofrecen los vendedores ambulantes. Además, los pasteles típicos son coxinha y joelho. Pero, por supuesto, en Río es casi “obligatorio” probar la tradicional caipirinha, elaborada con cachaça, azúcar, limón y hielo.

CLIMA Y HORA

Río se encuentra en el trópico de Capricornio y ofrece un clima tropical; es ideal para ser visitada durante todo el año. Durante invierno la temperatura de día es de aproximadamente 20º. Entre diciembre y marzo, aumenta significativamente. El promedio de precipitación anual es de 1086 mm. En las principales áreas turísticas de Río de Janeiro, como la sur (las playas), son muy recurrentes las frescas brisas marinas del océano. La hora en Río corresponde al GMT-3. Durante el invierno el sol se pone alrededor de las 17, y en verano lo hace a las 20. 

SALUD

Se recomienda contratar un seguro de salud antes de viajar a Brasil. No es obligatorio vacunarse. No se recomienda beber el agua corriente. En general, las instalaciones médicas privadas en Río son comparables a las de los países del primer mundo.