Bariloche: El intenso paraíso blanco

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La ciudad turística rionegrina, uno de los centros de esquí más prestigiosos del mundo, es un festival de paisajes durante todo el año, pero la nieve le otorga un aditamento muy especial en temporada invernal. Su centro cívico, sus parques nacionales, sus cerros, sus lagos, sus infinitos rincones para admirar.

Fotos iStock

La nieve cae copiosamente. Los copos se aglutinan en cada rincón. El viento los acomoda. Cada grano blanco golpea sutilmente y no se deshace. El frío cala los huesos y el aliento parece una chimenea. ¿Mal tiempo? De ningún modo. Lo que para cualquier otro sitio puede ser un incordio, una molestia, para San Carlos de Bariloche es una bendición en muchos sentidos. Pocos panoramas son tan bellos como la ciudad blanca, junto al Nahuel Huapi y las curvas infinitas de las montañas, allá en el fondo, en todo sentido del horizonte. 

La atrayente arquitectura del centro cívico se nutrió con el elegante estilo de las más bellas regiones montañosas y boscosas de Europa. Lo diseñó el arquitecto Ernesto de Estrada, y las primeras construcciones fueron realizadas con madera de ciprés, alerce y piedra toba extraída del cerro Carbón. Inaugurado el 17 de marzo de 1940, su alma es una bella plaza en la que se realizan imperdibles eventos culturales y sociales; son impostergables las paradas allí para escuchar el ruido de la naturaleza, sentir el inefable aroma a chocolate y admirar un paisaje decididamente maravilloso. Vale la pena también conocer la monumental catedral, construida siete años después por el arquitecto Alejandro Bustillo, siempre en un imperturbable estilo neogótico. Sus enormes muros, su atrayente cúpula, sus imponentes vitrales que representan el vía crucis y recuerdan referentes históricos como fray Francisco Menéndez, el jesuita Nicolás Mascardi, Ceferino Namuncurá, el padre Domingo Milanesio (primer cura del lugar) y Miguel Ángel Cesario, representado como San Miguel Arcángel. Forma parte de un recorrido religioso que incluye a la Virgen de las Nieves –que está en la intersección entre la ruta al cerro Catedral y el acceso al barrio Los Coihues–, un clásico para los afectos a las peregrinaciones, rodeado de los canales del arroyo Gutiérrez. También la pequeña capilla San Eduardo, construida en 1938 con estilo montañés neogótico, cerca del Llao Llao. Este circuito se complementa de maravillas con un paseo por el Museo de la Patagonia, la galería de arte del Complejo Teleférico del Cerro Otto, el Museo del Chocolate, el Geológico Rosendo Pascual, el Paleontológico y el de los Viejos Colonos.

“Recorrer la Mitre es estar en Bariloche”, dicen en la ciudad. Fue su primera calle asfaltada, el epicentro de la mayoría de los comercios, las afamadas chocolaterías, locales de bebidas y comida, librerías, disquerías, agencias de turismo y mucho más. 

El Centro Cívico. La plaza principal, los pañuelos blancos en su recorrido de piedra laja, el monumento a Roca, la torre del reloj junto a la municipalidad y su arquitectura tan típica.

Una visita a Colonia Suiza es sumamente recomendable, por lo bello del lugar y por el curanto, una comida araucana: a 25 kilómetros del centro, es el primer asentamiento europeo en la región y fue declarado Patrimonio Histórico. 

Aun en invierno, por su entorno natural es convocante el campo de Arelauquen, la cancha de golf frente al cerro Catedral y el lago Gutiérrez, aunque la calidad de sus canchas se pueda ver apagada por las heladas y las nevadas. 

Bariloche es una ciudad que se ofrece para toda la familia con mucho confort, junto con las variantes gastronómicas de los más prestigiosos centros turísticos. Promete unas vacaciones inolvidables que pueden incluir paseos en teleférico o aerosillas, canopy, cabalgatas, excursiones, patinaje sobre hielo, buceo, rafting, escaladas, kitesurf, mountain bike, parapente, pesca deportiva, trekking o escaladas, aprovechando los refugios de montaña. También, claro, hay ferias artesanales, como la de Amas de Casa, la de Ecosureños, la Zuem mapuche, la de la Asociación de Artesanos: ofrecen y exponen originales productos de bijouterie, alfarería, textiles, tejidos, trabajos en maderas o en cerámica, y, por supuesto, chocolates… Además se puede recorrer la pureza y armonía de Puerto Pañuelo, ubicado frente al Hotel Llao Llao, que debe su nombre a que a mediados del siglo XX era el lugar en el que despedían y recibían a los viajantes que visitaban Bariloche. 

El Parque Nahuelito se trata de un predio de tres hectáreas que ofrece un recorrido a pie fantástico, de unos 400 metros, ideal para conocer con los más pequeños. Sus 30 esculturas de dinosaurios, en tamaño real, permiten realizar un viaje a través del tiempo y revivir la Patagonia prehistórica. Se ubica cerca del punto panorámico del kilómetro 24,5 de la RP 77. La Aldea Duende, por su parte, está ubicada en Colonia Suiza, a 25 kilómetros del centro, al pie del cerro López, “un mundo mágico y lleno de encanto”.

Otra de las vistas imponentes. La Catedral parece querer devorarse las aguas del lago y el horizonte montañoso.
El cerro nevado en la cúspide de su actividad. Los esquiadores tienen allí, al alcance de la mano, todo lo que requieran para disfrutar.

LA NIEVE Y MUCHO MÁS

Fundamentalmente, Bariloche es el epicentro icónico de la nieve. Aunque todo el año –especialmente en verano, pero también en invierno– se puede disfrutar de extraordinarias playas de arenas finas y blancas en derredor de los cuatro lagos más importantes: el Nahuel Huapi, el Mascardi (ideal para pescar y navegar, con forma de “V” y la isla Corazón en el vértice), el Guillelmo (en el kilómetro 35 de la RP 40, cerquita de Villa Mascardi, ideal para el acampe o también tentar fortuna con la pesca deportiva, ya que allí se suelen sacar insuperables truchas) y el Gutiérrez (a 15 kilómetros, entre bosques de coihues, en un valle rodeado por los cerros Otto, Catedral y de la Ventana). El príncipe es el Nahuel, con su playa Bonita, la del Centro, la Centenario y la Serena, su origen glaciar, sus aguas de intenso azul cristalino y sus siete ramificaciones: Campanario, de la Tristeza, Blest, Machete, del Rincón, Última Esperanza y Huemul. Es otro de los sitios elegidos para la pesca de corvina, pejerrey y puyén chico y grande.

De junio a octubre, San Carlos realza su atractivo por la oferta de esquí, snowboard, esquí nórdico, paseos en trineo, cuatriciclos y 4×4, que disfrutan desde los iniciados hasta los más experimentados, ya que sus cerros exponen suaves pendientes y bosques, y también desniveles muy pronunciados. Las escuelas de esquí mantienen el prestigio de contar con instructores y equipos de primer nivel, por caso en cerro Catedral, en el Centro de Esquí Nórdico y en Piedras Blancas. El denominado “esquí de travesía” es una modalidad que no se limita a las zonas prefijadas ni señalizadas, lo que produce una adrenalina extra. Quienes lo practican con frecuencia aseguran que recorrer de ese modo los bosques barilochenses “es una vivencia inolvidable”.

Pocos panoramas son tan bellos como la ciudad blanca, junto al Nahuel Huapi.

Si se prefiere el snowboard, es importante la elección de la tabla, las fijaciones y las botas: los cerros suelen contar con áreas especiales para esta práctica, con saltos, big air y obstáculos (barandas, cajones) ideales para disfrutar con amigos. Hay opción además de realizar divertidos recorridos en trineo, muy recomendados para aprovechar en familia; o con raquetas de nieve, que se acoplan al calzado y dan un plus de vértigo, pero también comodidad y rapidez, si se opta por realizar caminatas o trekking en el Catedral, en Piedras Blancas, el complejo Teleférico Cerro Otto, el Espacio Neumeyer, el centro de Esquí Nórdico o el Cerro López. Una aventura comparable con la de lanzarse a la nieve con motos o cuatriciclos especiales para transitar por esos mantos blancos. El Catedral, el Centro Nórdico y el Refugio Arelauquen son los lugares predilectos para estas prácticas.

La alternativa muy interesante son travesías en 4×4 en una región colmada de sitios para recorrer y disfrutar en esos vehículos que permiten inmiscuirse en los lugares más impensados y deslumbrantes: terrenos escarpados, vegetación imponente y rutas serpenteantes.

En definitiva, esquiando, paseando o de cualquier forma que se haga el recorrido, la idea es percibir “la fuerza de la inmensidad” de los cerros más conocidos: Tronador, López, Campanario y Catedral. El Tronador (3554 msnm) separa dos parques nacionales, el Nahuel Huapi y el Vicente Pérez Rosales. El López (2075 msnm), en el Circuito Chico con Colonia Suiza a sus pies y una picada que requiere tres horas de caminata para arribar al refugio. Desde la cumbre del Campanario (1050 msnm), impresionante realmente, se reconocen los lagos Nahuel Huapi y Moreno, las arboledas de Colonia Suiza, la isla Victoria, los cerros Bellavista, Otto, Goye, López, Catedral, la laguna El Trébol, el Hotel Llao Llao y la península San Pedro. Y el Catedral (2405 msnm), claro, con el centro de esquí más grande del hemisferio sur, uno de los destinos turísticos más visitados de la Argentina, así como Club Andino es la más prestigiosa institución de montaña del país.

Por todo ello, también se exhibe este punto patagónico como un extraordinario centro de turismo joven, con sus bares, pubs, cervecerías y los mejores boliches que incluyen la más avanzada tecnología en sonido, luz, láser y shows.

“¡Volvamos a vernos pronto!”. La frase se destaca en la web oficial antes que ninguna otra cosa y ahora se relaciona con la pandemia del COVID-19, pero en realidad representa un concepto continuo y eterno de esa ciudad que siempre invita a conocerse o a reconocerse una y otra vez. San Carlos de Bariloche, en toda época del año. 

Bariloche es una ciudad pujante que vive intensamente todo el año, no solo de su mayor industria, que es el turismo.
DATOS ÚTILES

CÓMO LLEGAR

Por auto: Desde Buenos Aires (1640 km): RN  5, 35, 152, 143, RP 20, RN 151, 22, 237 y 40. Distancias: Bahía Blanca, 1076 km; C. Rivadavia, 868 km; Córdoba, 1610 km; El Bolsón, 131 km; Esquel, 300 km; Jujuy, 2378 km; Mendoza, 1221 km; Rosario, 1741 km; San Martín de los Andes (vía Siete Lagos), 190 km; Trelew, 860 km; Ushuaia, 2228 km; Villa La Angostura, 83 km. Por ómnibus: Albus, Andesmar, Andesmar Chile, Bus Norte, C.A.T.A. Internacional, Chevallier, Crucero del Norte, Don Otto, El Rápido Argentino, El Valle, Flecha Bus, Ko Ko, Mar y Valle, Marga, TUS, Vía Bariloche. Por tren: El Patagónico conecta Viedma con San Carlos de Bariloche, pasando por San Antonio Oeste (Balneario Las Grutas), Valcheta, R. Mexía, Sierra Colorada, Los Menucos, Maquinchao, Ingeniero Jacobacci, Clemente Onelli, Comallo, Pilcaniyeu. Por avión: Aerolíneas Argentinas, Latam, Lasa y Norwegian. Por barco: Un tour suele conectar la región de los lagos chilenos con la de los lagos argentinos.

TELÉFONOS ÚTILES

Secretaría de Turismo: Centro Cívico (0294) 442-9850; Aeropuerto Internacional Bariloche (0294) 440-5016 RP 80 s/n; Terminal de Ómnibus (0294) 443-2860 12 de Octubre 2400; Defensoría del Pueblo – Área Defensa Al Turista (0294) 442-3147 / 442-4121 / (0294) 154665062 / 154604744.

PASEO

Una posibilidad es trasladarse hasta El Bolsón: está en un valle fértil al pie del cerro Piltriquitrón y es una histórica comarca de artesanos y productos tradicionales. Los amaneceres y atardeceres impactan por sus coloridos y son muy recomendables los paseos por el Circuito Chico, el Grande y el Río Manso. 

FAUNA Y FLORA

Las alternativas de aventura en esta región son infinitas. Por ejemplo, la posibilidad de vivir el siempre sorprendente avistaje de aves. Tal vez la más impactante sea el majestuoso vuelo del “gran cóndor”. Pero en muchos de los puntos panorámicos de la zona se advierten también manadas de guanacos, con su suave pelaje marrón y blanco. O variedades de huemul, pudú, zorro colorado y, en menor medida, de ciervos axis. Así como la diversidad de su flora, que pasa por alerces, coihues, canelos, ñires, lengas, robles, cipreses, araucarias, chilcos y, por supuesto, los arrayanes, tal vez, la más impactante entre tantas otras especies. 

ALOJAMIENTO

Tanto en invierno como en verano, Bariloche tiene alternativas para todos los gustos y bolsillos: desde los hoteles 5 estrellas como el legendario Llao Llao o el exquisito Charming, con spa individual en cada una de sus habitaciones, las cálidas hosterias y cabañas, prácticos aparts, hasta muy bien equipados hostels para mochileros y montañistas. Las inmobiliarias reciben todo tipo de moneda y tarjetas.

PASEOS CERCANOS

Si la elección pasa por excursiones terrestres, algunas de las localidades argentinas más cercanas a Bariloche son Pilcaniyeu (48 km), Villa La Angostura (50 km), Comallo (88 km), El Bolsón (96 km), El Maitén (101 km), Epuyén (104 km), Lago Puelo (107 km), San Martín de los Andes (109 km), Junín de los Andes (109 km), Ing. Jacobacci (149 km), Piedra del Águila (160 km), Esquel (195 km), Aluminé (214 km), Maquinchao (215 km) y Trevelin (261 km). Las localidades chilenas más próximas son Puerto Montt (140 km), Puerto Varas (141 km), Frutillar (145 km) y Purranque (157 km).