Esteros del Iberá: Aguas que brillan al ritmo del chamamé

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En el corazón de Corrientes habita el segundo humedal más extenso del planeta. Un baño de naturaleza que propicia una especial apertura de los sentidos.

En la paz extrema de esas aguas quietas, en el silencio profundo del viento suave, en el chasquido de alguna rama que se agita o de algún animal autóctono que impone su movimiento por ahí, todo el sentimiento se vive en el chamamé, en su danza nostálgica y en el grito estridente de un sapucai, más estridente aún por la contraposición de sonidos con ese paraíso de la naturaleza. Es Corrientes, es un lugar de ensueño, es el segundo humedal más extenso del mundo. Es un ecosistema de una intensa multiplicidad de flora y fauna que se ha dado en llamar “Esteros del Iberá”. Una alternativa más que interesante para unas vacaciones diferentes, para un paseo de fuerte contacto con la vida natural.

“Aguas brillantes”: la voz guaraní Iberá allí encuentra su significado en castellano. En una provincia como Corrientes, con una superficie de cerca de 90 mil km2, un extenso humedal ocupa más de 12 mil de ellos, en tanto que el Parque Nacional Iberá, contenido por los esteros, ocupa una superficie de 183.500 hectáreas, o sea alrededor de un 20 por ciento del total que se suman a las más de 60 lagunas que integran el ecosistema, lo que completa prácticamente la mitad de la extensión del lugar. 

Se trata de un sitio en el que conviven los visitantes apasionados por la aventura en zonas salvajes y los más serenos amantes de la naturaleza virgen. La ley que implicó la decisión de crear el parque nacional como área protegida fue sancionada y promulgada en diciembre de 2018. El sistema de los esteros actúa de manera que resulta una muy eficaz represa reguladora del río Corrientes, que es el único desagüe natural y vuelca su caudal en el Paraná. La laguna más importante es la Iberá, junto con otras como la Galarza, la Fernández y la Luna. En general no superan los dos o tres metros de profundidad, con sus costas entramadas por embalsados. Se caracterizan porque se puede caminar por encima de sus camalotales e islas flotantes, formadas por amapolas, aguapés y lentejuelas de agua que llegan a tener casi dos metros de espesor. Y allí conviven una extraordinaria diversidad de caimanes, carpinchos, ciervos y muchas otras especies de aves autóctonas, en una maravilla de lagunas caracterizadas por su biodiversidad dentro de un sistema que incluye ciénagas y pantanos.

La Reserva Natural del Iberá limita al norte con la ruta nacional 12, al este con los afluentes de los ríos Aguapey y Miriñay, y al oeste con los arroyos y afluentes del Paraná, principalmente el Batel-Batelito. 

La compañía infaltable de los guías que reconocen la geografía de la historia de la zona como las palmas de sus manos
En los espejos de agua también se pueden realizar deportes. Un raid en kayak es una alternativa para tener muy en cuenta.

VIVA LA DIFERENCIA

Una visita a los esteros configura una experiencia muy particular, diferente, porque el entorno que se va a conocer y disfrutar es único. Para empezar, se ingresa por los llamados “portales”, que abren el camino para distintos recorridos. Los más reconocidos son siete –aunque los baqueanos aseguran que hay varios más–: los de San Nicolás, Cambyretá, Carambola, Uguay, Galarza, Río Corriente y el Mburucuyá. 

Cada cual con sus muy disímiles características: el portal Cambyretá se abre a 230 km de la capital provincial, a 15 km de Ituzaingó y 8 km de Villa Olivari por la RN 12: luego de transitar 29 km de ripio y tierra que invariablemente deben cumplirse con vehículos altos, se llega al corazón de los esteros para poder “tocar” varios de los lagos. Al Uguay también se lo conoce como “fondo con agua” o “rincón chico”, por su voz guaraní: está a 82 km de Mercedes y se encuentra habitado por cerca de 20 familias. Unos 15 km antes está el Río Corriente, una región que ya es un clásico de los visitantes que optan por pasar el día combinando una tradicional mateada, un asado de carne vacuna o un riquísimo pescado a orillas del río, y paseos en lancha para reconocer cada uno de los infinitos colores del lugar. El Mburucuyá se ubica a 167 km de Corrientes por RN 12 y RP 13: en el parque no se puede pernoctar, pero sí en el pueblo, al que se llega atravesando apenas 10 km. El Carambola se encuentra a 190 km de Corrientes y 207 km de Ituzaingó por RN 12 y RP 118 hasta Concepción de Yaguareté Corá: un tramo de 27 km de camino de ripio y tierra completa el recorrido. A continuación está el Galarza, a 318 km de Corrientes y a 120 km de Posadas (Misiones), por la RP 41. Al portal de San Nicolás, el más reconocido, se llega desde la ciudad de San Miguel yendo por la por RP 5 y por 27 km de camino de arena y tierra hasta el punto de ingreso. 

La recomendación es que la mayor cantidad de paseos se realice en días sucesivos. Incluso se generaron circuitos, ya tradicionales, para reconocer a fondo y del mejor modo cada rincón de la región. Las alternativas son sumamente diversas e incluyen desde dos o tres jornadas hasta muchas más, aunque hay una especie de “guía tácita”, una recomendación para optimizar el recorrido. Proponemos, entonces, un viaje imaginario teniendo en consideración el circuito que se prolonga durante cuatro etapas, con sus datos “indispensables” para descansar mejor y alimentarse de un modo óptimo. La idea es tomar como punto de partida la ciudad de Corrientes y hacer una detención en Concepción, para recorrer sus museos, sus capillas y sus puestos de artesanos, que aunque parezca lo opuesto, está en concordancia con lo que viene después en el paseo… Luego vale el traslado al portal Carambola, que se destaca por sus paseos en canoas tiradas por caballos o circuitos en kayak por el arroyo. Tras pasar por el “refugio turístico”, lo ideal es pernoctar en Concepción.

Ya en la segunda jornada, lo recomendable es partir lo más temprano posible hacia Mburucuyá. Inmersos en el corazón del parque nacional se pueden realizar caminatas, cabalgatas, pícnics, paseos en carro y, por supuesto, disfrutar de un almuerzo y degustar las sabrosas comidas típicas. 

La guía establece que, durante el tercer día, también bien temprano, es muy interesante ir hasta San Miguel para ingresar por el portal San Nicolás. Son impresionantes las sensaciones que se tendrán en los recorridos por el arroyo Carambola, navegando en diversos medios, lo mismo que hacer trekking en los centenares de senderos naturales, en medio de un colorido muy diverso, vegetación increíble, sonidos inigualables y fauna que no se encontrará en otros sitios. En el regreso, un recorrido de 40 km por asfalto y una nueva detención muy particular: en el pueblo de Loreto se podrá observar una serie de pequeñas capillas muy vistosas. La tradición asegura que no se puede cerrar la jornada sin disfrutar de una cena compuesta por un buen pescado en algún boliche del pueblo de Ituzaingó.

Los paisajes son tan impresionantes como la flora y la fauna exóticas.

Finalmente, la opción para el cuarto amanecer es trasladarse al portal Uguay para ingresar en una zona extraordinaria de la reserva y disfrutar del avistaje de aves, que se puede complementar con una cabalgata o una apacible caminata por algunos de los infinitos senderos.

Los paisajes son tan impresionantes como la flora y la fauna exóticas de la zona: una y otra vez se reconocerán colores impactantes, horizontes que cambiarán su fisonomía en cuestión de minutos aun desde un mismo lugar de observación, formas insólitas y la aparición sorpresiva y continua de seres vivos de las más diversas formas y características. Por caso, se podrá contemplar la riqueza de vertebrados del Iberá, donde ya se registraron 125 diferentes especies de peces, 40 de anfibios, 63 de reptiles, 347 de aves y 66 de mamíferos. Una recorrida meticulosa por la laguna Iberá es una experiencia que puede alucinar, ya que es habitual cruzarse con algún oso hormiguero o yurumí, yaguaretés, tapires, guacamayos rojos, pecaríes de collar y nutrias gigantes, especies que fueron reintroducidas a fines del siglo pasado en la región. También es fácil hallar variedades únicas de ciervos de los pantanos, venados de las pampas, aguarás guazú y algún simpático lobito de río. 

Y si bien parecería una región especial para interminables cabalgatas o largos ratos dedicados al senderismo o al descanso bajo la sombra, para quienes buscan mayor aventura se recomiendan travesías en 4×4, paseos en lanchas o en canoas. Otro imperdible son los safaris nocturnos, que poseen un toque de distinción ya que la aventura estará teñida de una naturaleza infinita. Se pueden realizar siempre de forma programada y con la compañía de guías o de baqueanos que reconozcan la zona por los portales Laguna Iberá, Carambola y San Nicolás. Es una experiencia excitante en las selvas y en los montes, y será increíble el momento en que aparezca algún animal de los que acostumbran a cazar durante horas de la noche. 

Los Esteros del Iberá son un enclave que ingresó en los 28 finalistas para la calificación de “Maravilla del Mundo” en mayo de 2019. En extensión solo son superados en el mundo por el Pantanal, un gigantesco humedal que se encuentra en territorio brasileño, pero también se introduce en regiones bolivianas y paraguayas. Son portentos naturales de turismo rural y ecoturismo activo, una alternativa excelente para cualquier época del año si se pretende transitar por un verdadero paraíso de vida silvestre. 

Más de 66 especies de mamíferos ocupan su hábitat y se desarrollan en libertad.
BIODIVERSIDAD

Un paseo muy recomendable es pasar por la Colonia Carlos Pellegrini, la “Capital de la Biodiversidad”. Se encuentra a 120 km de Mercedes y se trata de un pueblo rural de un millar de habitantes, enclavado dentro de los esteros, cuya característica es estar rodeado por la laguna Iberá. Además, es hogar de centenares de especies de aves, peces, insectos, mariposas, mamíferos y reptiles. Y todo visitante queda impresionado con el viejo puente de madera de la Colonia. Una recorrida que muchos califican de imprescindible.

DATOS ÚTILES

CÓMO LLEGAR:

La provincia de Corrientes limita con Brasil, Paraguay y Uruguay; y las provincias de Chaco, Misiones, Santa Fe y Entre Ríos. Los esteros se encuentran del centro al extremo norte. La distancia entre Corrientes capital y CABA es de 917 km; 732 km de Rosario; 900 km de Córdoba; 320 km de Posadas; y 610 km de Puerto Iguazú. Hasta Corrientes se puede llegar en avión o en ómnibus de larga distancia. A los Esteros del Iberá se puede ingresar por diferentes portales de acceso.

PARA NO OLVIDAR:

Se recomienda llevar ropa adecuada, suelta y de abrigo, así como agua, protector solar y cámara de fotos. En toda la región se tiene un cuidado especial por la naturaleza: es muy importante respetar las normas, no salirse de los senderos ni perturbar la fauna y la flora, no cortar flores ni llevarse piedras u objetos naturales, y evitar generar basura.

ALOJAMIENTO:

Tanto en la capital correntina como en las localidades próximas a los portales existen diversas opciones de hoteles de distinta cantidad de estrellas, hostels, residenciales, posadas, cabañas, campamentos privados o públicos acondicionados con muy buenas comodidades. 

GASTRONOMÍA:

Otra de las grandes atracciones de Iberá es su gastronomía, íntimamente ligada a las reminiscencias guaraní-misioneras con influencias españolas, italianas, sirias y libanesas, entre otras. Ingredientes de sabor levemente dulzón son característicos, para complementar maíz, batata, mandioca, porotos, andaí o el queso criollo, siempre con escaso picante y, por el contrario, abundancia de carne. Infaltables los guisos (mbichy), hechos a fuego de leña, con un sabor ahumado, siempre en “la morocha”, una olla de hierro característica. Otro guiso es el mbaipy, de pollo o carne vacuna y chorizo, verduras y quesos con harina de maíz. El almidón de mandioca se usa para chipas, alfajores y rosquetes. Los postres del Iberá tienen una gracia única: gran variedad de dulces que aprovechan la fruta de estación, como mamones, cítricos, guayabas, andaí, aguaí, yatay, combinados con quesos o leche, azúcar y maní. Los lugareños aseguran que los buñuelos de andaí y el quibebe (puré de calabaza andaí y queso) son increíbles.

CLIMA:

Especialmente en verano es húmedo y muy caluroso, con máximas que llegan a superar los 50 °C. La temperatura oscila los 19 ºC promedio en la estación invernal y 32 ºC promedio en verano. El clima es tropical, a pesar de pertenecer a zonas subtropicales. La humedad media relativa varía del 75 al 100 por ciento, con importantes rocíos nocturnos. Las precipitaciones anuales rondan los 1900 mm.