Inés Estévez: “Expresarme me resulta inevitable”

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Artista polifacética, encuentra canales de expresión en múltiples espacios. Su amplio recorrido le permite reflexionar sobre él y conducir a otros a través de la docencia, un aspecto que también pone en juego en el ejercicio de la maternidad.

Fotos: Alejandra López

En cine, en teatro, en televisión, en redes sociales, cantando, dirigiendo, escribiendo o enseñando. De la forma que sea, lo suyo es expresarse, darle espacio y desarrollo a una pulsión que se lo pide. Que se lo exige. El arte y la expresión como forma de ejercer la libertad, pero, al mismo tiempo y aunque suene contradictorio, como inevitabilidad. Un camino que, con todas sus bifurcaciones (las que hubo y las que habrá), siente que era el único posible para su recorrido. Inés Estévez es una artista en constante expansión: “Yo no siento que necesite un estímulo, porque nací con una pulsión expresivo-creativa muy expuesta, muy marcada y contundente. Ineludible. Expresarme y ser creativa me resulta inevitable. No me lo propongo, me sucede”, explica.

  • Son muchos los canales que elegís para hacerlo…

Sí, fui experimentando varias cosas cuando dejé de actuar, en 2005. Publiqué mi primera novela, dirigí teatro por primera vez, diseñé un sistema nuevo de abordaje de la expresión creativa enfocado en la interpretación, se dio lo de la música. Me pude diversificar, que era algo que deseaba y que sigo deseando. Hoy también estoy trabajando, por ejemplo, con la editorial Sudestada y Juan Solá en mi libro de poesía, con material que va desde 1991 hasta 2008.

  • ¿Qué encontraste cuando revisaste ese material?

No sé si ahora escribiría igual, pero me parece que tiene una identidad. Nunca lo abandoné, no es que estaba guardado y lo volví a agarrar. Hay algunos poemas que me los sé de memoria. Encuentro un recorrido muy genuino por los recónditos espacios de mi inconsciente, de mi alma. Y también de mi emocionalidad. A la vez, hay una toma de posición en lo que escribo. En algún lugar se reflejan mis convicciones, mis valores, mis búsquedas. Me parece que es algo muy coherente conmigo.

  • ¿Seguís escribiendo?

No estoy escribiendo poesía últimamente. La verdad es que desde que fui madre no pude hacer mucho más nada… Con este tipo de maternidad, que tiene el aditamento de la condición especial de mis hijas, hay una atención extra. Pero no descarto volver a escribir poesía. Después de haber publicado mi libro La gracia, en 2011, quisiera reeditarlo con alguna otra editorial, corregido, porque me parece que es un lindo material que ahora tendría más peso y más mirada que en su momento. Y me gustaría poder bajar al papel mi método de enseñanza, el que implemento desde hace 14 años. Y escribir un segundo libro de poesía.

  • ¿Qué tiene de especial la poesía para vos?

Siempre digo que es la hija abandonada de la literatura. La poesía es para quien ama la poesía. Es difícil que una persona que no es poética pueda admirar un poema o sentirlo. Es como el orden de factores que establezco cuando enseño actuación: primero sentir; si no sentís, nada de lo que digas o hagas va a tener llegada. Me parece que la poesía es sentimiento puro, no es otra cosa. No hay racionalidad en ella. En cambio, en el desarrollo de un cuento, ya se involucra una fórmula, ni hablar en una novela. Incluso una canción tiene una fórmula: estrofa A, estrofa B, puente y estribillo. El poema es algo por diseñar desde un lugar absolutamente visceral.

  • Algo que te llega o no te llega…

Sí, yo creo que es así. Hay cosas con las que uno se puede sentir identificado, que son las que te llegan. Y a veces lo que te llega es una imagen que te remite a un estado, pero esa imagen no está describiendo ese estado literalmente. Porque la poesía son palabras y metáforas, sobre todo, metáforas, y tiene musicalidad, un ritmo, una cadencia. Es algo apasionante.

“Lograr que alguien muestre su evolución y descubra facetas, puntos fuertes en sí mismo, me hace muy feliz”.

Por estos días, Inés integra el ecléctico elenco de Redes, la nueva apuesta de José María Muscari, que tiene como eje central la vida que llevamos en redes sociales, los modos de consumo y expresión de aquel espacio que habitamos cada vez más tiempo de nuestra cotidianidad. “Para mí es un tema super atractivo. Todos estamos atravesados por el uso de las redes y nos convertimos en víctimas o en victimarios según la posición que tomemos en medio de esa maraña. Hay una mirada un poco satírica y descarnada del mundo de las redes, pero la obra no toma un partido, no es que termina dándote respuestas. Te abre muchas preguntas, muchos interrogantes. Mi personaje es el que interpela al resto y el que desnuda una serie de datos vinculados al negocio en torno a las redes, al gran negocio que hay detrás. Aparece como el personaje que no consume redes de la manera en la que todo el mundo lo hace, pero simultáneamente tiene una serie de data que habla de alguien muy interesado en el tema”, cuenta.

  • ¿Vos sos reflexiva con el uso de tus redes?

Creo que todos somos un poco adictos. Eso está ideado por los fundadores y desarrolladores de las plataformas, porque es un gran negocio. De hecho, hay un texto que dice el personaje de Coni Isla: “El término ‘usuario’ se usa solamente para las drogas y el software, todos los demás son clientes”. Es tremendo. Yo, personalmente, siento que también estoy un poco atrapada en ese engranaje, pero hago un uso que conlleva un gran discernimiento. Me propuse desde un principio utilizarlas de un modo constructivo. Pienso antes de responder, de escribir. Pienso bien qué voy a decir, cómo y por qué lo voy a decir. Sobre todo para qué: que tenga un sentido y que el sentido sea constructivo. Puede ser una herramienta constructiva o un arma de destrucción, depende mucho del usuario.

  • ¿Cómo manejás las reacciones que te llegan?

Cuando veo que no hay alternativa al intercambio o al diálogo, que no hay posibilidad de transformación en el otro, ni contesto. De lo contrario, me interesa interactuar. De hecho, tengo vínculo virtual con personas que no conozco personalmente, que en algunos puntos piensan diferente, pero que se dirigen a mí con respeto y yo hacia ellas también. De pronto, hay puntos de contacto en donde sí coincidimos. Eso me parece muy interesante. La verdad es que creo en ejercer el respeto y también la concientización. Es muy loco, porque la hipercomunicación nos está manteniendo absolutamente incomunicados en profundidad, ¿no? Muchas veces sucede que en la impunidad de la despersonalización el ser humano se expresa con agresión o con violencia, y cuando vos lo individualizás, te dirigís a él con educación y con respeto, esa persona baja siete cambios y se inicia una comunicación. Es muy mágico.

  • En el elenco de la obra hay muchos de los denominados influencers, un término que muchas veces se usa de forma despectiva. ¿Tenías un prejuicio sobre ellos o ese ambiente?

No, yo no soy prejuiciosa. Creo que todo el mundo debe tener su oportunidad de exploración, de desarrollo, y la verdad es que me parece muy arbitrario suponer que una persona que emerge en la arena pública, digamos, a través de una actividad, no pueda desarrollarse en otra o no pueda mostrar valores y contenido. Son todos pibes laburantes, no están acostados en la casa subiendo videos. Es gente que trabaja, no solo de subir videos, sino que cada uno tiene su actividad. Además, vi realmente una juventud consciente, responsable, respetuosa, amorosa y con un empuje y una capacidad productiva y una mirada muy consciente de su responsabilidad.

  • Hace muchos años das clases de actuación y coaching, ¿cómo te encontraste con la docencia?

Descubrí mi vocación docente ejerciéndola. Yo no sabía si iba a ser buena. Me daba cuenta de que sabía esto, que podía entender lo que el otro necesitaba, qué decirle o cómo guiarlo para fluir. Pero una vez que empecé a diseñar un sistema, descubrí que me apasiona, y que mientras estoy dando clases me olvido de todo y disfruto. Lograr que alguien muestre su evolución y descubra facetas, puntos fuertes en sí mismo, me hace muy feliz. Es algo muy creativo también.

  • Hablaste de la maternidad, ¿sentís que la docencia tiene puntos de contacto con el rol de madre?

Sí, tiene que ver. Nunca lo vi de ese modo, pero sí. Igual, la maternidad es un misterio, es una acción que se diseña mientras se va vivenciando. Es loquísimo, no terminás de aprender nunca, siempre tenés cosas nuevas para entender, a las cuales acceder. Es todo un tema.

  • ¿Creés que la adopción manifiesta un mayor deseo de maternidad o paternidad?

No, creo que consciente o inconscientemente siempre hay una búsqueda y un deseo. La gente suele romantizar la adopción y hay que dejar de hacer eso, porque me parece que le estamos poniendo una solemnidad que no posee. Creo que no se diferencia demasiado de cualquier otro tipo de maternidad o paternidad. Yo sí hago diferencia entre la gente que quiere tener hijos y la que quiere ser padre o madre. En los primeros hay un espacio de posesión, de depositar en esa presencia cosas, carencias, necesidades. Querer ser padre es algo distinto que tiene más que ver con la vocación de servicio.

  • Y eso no depende de que el vínculo sea adoptivo o biológico…

No, claro. En cualquiera de los casos es una relación que tenés que construir. Me parece que es importante entender que las relaciones se tienen que construir siempre, sea tu hijo biológico o no. Ese hijo biológico, que creés que tendrá todo que ver con vos, de pronto no tiene nada que ver con vos. Es alguien por conocer, una relación por construir. Para mí no se diferencia de una relación adoptiva. Todo hay que construirlo. 

LO QUE VIENE 

En un año plagado de incertidumbre, Inés Estévez tiene muchos proyectos en marcha o a punto de comenzar a girar. En agosto filmará una participación en el thriller que protagoniza Luisana Lopilato en Netflix, basado en los libros de Florencia Etcheves, que será el cierre de una trilogía que comenzó con Perdida y La corazonada.

También será protagonista de Miranda de viernes a lunes, el nuevo film de la directora María Victoria Menis, que comenzará a filmar en septiembre.

Cerca de fin de año, integrará el elenco de una miniserie de la que por el momento no puede dar mayores detalles.

Y, en algún momento, cuando las energías y la economía se lo permitan, tiene pensado grabar su segundo álbum solista: “Me gustaría empezar a acercarme a una búsqueda que estoy tratando de transitar a nivel musical. Estoy intentando encontrar mi propio rumbo, mi propio sonido”.