Ocuparse sin ocuparse

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Enrique Macaya Márquez
Comentarista, periodista, maestro. Cuenta con el extraño récord de haber cubierto todos los mundiales de fútbol desde Suecia 1958.

La modernidad expresa con vehemencia nuevas fórmulas que quieren escapar del pasado –ya no se puede cambiar– y poner el ojo en el futuro a condición de no arruinar el presente. La redundante insistencia en hablar de proyectos que no se proyectan, de organizaciones que no se organizan y de hacer el no hacer denuncia un fútbol argentino que parece no haber elegido ni el pasado, ni el presente ni el futuro.
Y lamentablemente volvemos a las demandas. Pensando que la incertidumbre condimenta una situación poco deseada. Cuando el estrepitoso fracaso de la selección en el último Mundial abrió las puertas a los responsables –para que salgan– y se prometió un trabajo organizado sobre la base de opiniones caracterizadas, al análisis de proyectos serios y a la nueva construcción de formas y maneras para mantener las puertas abiertas para aquellos que deben involucrarse pensando en un futuro tan cercano y lejano a la vez, nos encontramos con las manos vacías.
Ni comisiones, ni proyectos ni entrenadores. Volvemos al viejo recurso de los interinatos. Por un día o para siempre.

PARADOJAS

Mientras el fútbol argentino consigue hacer chocar a los colosos en una final de Copa Libertadores, no puede organizar seriamente un clásico rosarino. Está claro que los comportamientos sociales tienen influencia sobre el fútbol. Mirarlo a la inversa sería un grave error. Pero cada uno en su ámbito tiene la obligación de responsabilizarse por lo que se hace y por lo que no se hace.
En este bosque de paradojas, de promesas no cumplidas, no se han establecido bases para un desarrollo, nos hicimos amigos de los interinatos utilizando el recurso del interinato que posterga decisiones.
Se alcanza a escuchar que esta nueva conducción entró en el gusto de la gente, que los jugadores que participan de las convocatorias están conformes y como los resultados no son malos parece una buena idea prolongarlos. No es el mejor de los caminos. Es como ocuparse sin ocuparse. Es volver mañana, como si milagrosamente todo lo arreglara este tiempo sin tiempo.

“Ni comisiones, ni proyectos ni entrenadores. Volvemos al viejo recurso de los interinatos”.

Insistimos con los reclamos sin juzgar las eventuales responsabilidades de los cuerpos técnicos. Que son transitorios, que viven a prueba, y construyen sus antecedentes en estos lapsos. No es el mejor de los caminos, hay que comprometerse definitivamente con los contenidos y no quedarse solamente con las formas. Es el momento –ya lo fue– de proyectar y construir sobre el proyecto. Hasta ahora, lamentablemente, no se ha conseguido que alguien dé el puntapié inicial.