Madrid: La ciudad que siempre enamora 

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La capital española representa la eterna tentación para el turista que busca ingresar en la gran Europa. Historia, belleza, mística, modernismo, arte, folklore. Lo tiene todo y más. Aquí, un nuevo intento de recorrerla con la imaginación.

Si quieres conocer verdaderamente Madrid, debes quedarte a vivir allí. Es una ciudad que te atosiga de sitios espléndidos”. Hace medio siglo, y más, esa abuela española, que no era madrileña sino oriunda de un pueblo pequeño, pero cercano, invitaba a reconocer íntimamente una de las ciudades centrales del planeta, una colosal metrópoli que se halla en el corazón mismo de la península ibérica, geográfica y simbólicamente. 

Medio siglo después, esta estrella que se renueva sin cesar, emblema actual y de todos los tiempos, invita a ser recorrida con puntillosidad y fina atención para vislumbrar con magnificencia las señales de sus doce siglos de existencia, de sus infinitos vínculos entre ese siglo IX y la modernidad que exuda en cada una de sus veredas. De esas gentes que en sí mismas retratan la hispanidad más deliciosa y del racimo infinito de inmigrantes que le dan una policromía tal que solo se puede percibir en los espacios elegidos. Desde los símbolos, como la bandera carmesí de sus orígenes, legada de sus ancestros castellanos, hasta su actualidad central y clave en la iniciativa de “hermanamiento de ciudades” promovida por la Unión Europea. Desde sus hiperreconocidos palacios y museos hasta los hitos arquitectónicos, mercados históricos y espacios públicos de prestigio universal. La de nuestros antepasados que se repartieron por un mundo que los recibió en los tiempos grises y la luminosa actual que cobija a las más diversas nacionalidades como ninguna otra. Claro que el tiempo y las distancias son finitos y, en este recorrido virtual que proponemos, escogeremos una docena de sitios emblemáticos, aunque ciertamente sean infinitos…

Empecemos entonces por el Museo Nacional del Prado: en la calle de Ruiz de Alarcón 23 se encuentra nada menos que la principal institución de arte de España, que contiene piezas de la antigua Colección Real y que además acoge colecciones que datan del siglo XII. Joyas reales son los trabajos de celebridades como el Greco, Francisco Goya, Hieronymus Bosch y Diego Velázquez, entre tantos otros. El popular ícono de la cultura hispana está situado a unos escasos doce minutos del centro de Madrid, en el corazón de los Jerónimos, al norte del Real Jardín Botánico y junto al parque del Retiro. 

Y podemos continuar por el hogar de la monarquía española, el Palacio Real, que se encuentra en la calle de Bailén, sin número, a diez cuadras del centro. Un gran edificio barroco y clásico con más de 3400 habitaciones, abierto al público, aunque dadas las gigantescas dimensiones, solo se permite transitar un sector limitado. También contiene obras de arte de figuras como Caravaggio, Francisco de Goya y Anton Raphael Mengs, y acoge la Real Armería de Madrid. El complejo se encuentra a poco más de un kilómetro al noroeste del centro urbano. 

Muy cerca de allí, en la calle de Bailén 10 se encuentra otro emblema madrileño. La primera piedra de la catedral de la Almudena se colocó en 1883, aunque la construcción recién se completó en 1993. Dedicada a la patrona de Madrid, se trata de una gran iglesia católica que se construyó sobre la antigua iglesia de Santa María de la Almudena, que se levantó a su vez sobre una mezquita, con materiales que llegaban desde Novelda y Colmenar Viejo, en los estilos neoclásico, neogótico y neorrománico, con grandes estructuras de granito y mármol.

Seguimos por la plaza Mayor, que antes se denominaba “plaza del Arrabal”, espacio público con orígenes en el siglo XVI, en el casco antiguo de la ciudad, entre las estaciones de metro Ópera y Tirso de Molina, junto a la calle Mayor. Perfectamente conservada, con sus fachadas, placas conmemorativas y escudos de armas, con la Casa de la Panadería, el arco de los cuchilleros y la estatua de Felipe III, suele recibir millones de turistas ávidos por su historia, quienes descubren una increíble variedad de tiendas, puestos, kioscos y restaurantes. 

Otra imagen madrileña imponente: la plaza Mayor, originalmente denominada plaza del Arrabal, que data del siglo XVI. Es increíble el paseo por el casco antiguo de la ciudad, para desembocar allí.
Madrid deslumbra desde todas las visiones. Desde arriba y desde abajo. Nunca pasa de moda y siempre tendrá algo nuevo para mostrar.

A 300 metros se encuentra la Puerta del Sol, otra plaza célebre de la ciudad: desde 1950 es kilómetro 0 de las carreteras radiales. Contiene la Real Casa de Correos, que es sede de oficinas administrativas de la Presidencia de Madrid y la estatua del rey Carlos III.  El reloj de su torre, construido y donado en el siglo XIX por José Rodríguez de Losada, a las 12 de la noche de cada 31 de diciembre enmarca el proverbial consumo de las 12 uvas. Tradicional lugar de encuentro y un hermoso paseo, es popularísima su explanada, desbordante de tiendas y cafeterías entre variados monumentos históricos. 

Hablando de puertas célebres, Madrid tiene cinco. Por caso, la de Alcalá, ubicada junto a la fuente de Cibeles y el Parque del Retiro, un más que tradicional punto de acceso a la ciudad. Posee 19,5 metros de altura y fue construida en 1778, en el mandato de Carlos III, y se trata de un gran arco realizado en granito y piedra caliza, de estilo neoclásico. Cada lado presenta un diseño único: uno de ellos muestra trofeos de guerra y el otro un ornamentado escudo de armas real. Es un lugar cargado de historia, de la que podemos rescatar un recuerdo: en 1754 Fernando VI, a través de la Junta de Hospitales, inauguró la plaza de toros de la Puerta de Alcalá, instalada frente a los Jardines del Buen Retiro, que recién fue clausurada el 19 de abril de 1874. Está situada en mitad de la plaza de la Independencia. 

En la calle Pl. de San Miguel se encuentra el Mercado de San Miguel. La leyenda cuenta que el visitante puede disfrutar de inigualables tapas gourmet de la ciudad, a la vez que exquisitos horneados, cervezas, vinos y champañas; sin dudas el mejor jamón ibérico y deliciosos mariscos frescos llegados de Galicia, arroces mediterráneos o quesos de Castilla. Se trata de un gran sitio cubierto, eminentemente turístico y a la vez sumamente popular: se calcula que lo visitan más de 10 millones de turistas locales e internacionales al año. Tiene dos plantas y una superficie total de 1200 metros cuadrados, con múltiples espacios para descansar. Ya en la época medieval en esta zona había un mercado abierto.

Por su parte, el Palacio de Cibeles, también conocido como “Palacio de Comunicaciones”, un complejo que acoge al Ayuntamiento de Madrid y al Centro Cultural CentroCentro, se encuentra en un predio de alrededor de 30 mil metros cuadrados, en lo que fueron los Jardines del Buen Retiro, a un costado de la plaza de Cibeles, en el barrio de los Jerónimos. El conjunto es un perfecto ejemplo de la arquitectura española modernista, con su fachada de evocaciones neoplaterescas y barroco salmantino. Tiene infinitos rincones para admirar. Como, por caso, el hall principal, un amplio espacio centro neurálgico de la edificación con forma cóncava y un vestíbulo, que es un homenaje del profesor Ricardo Velázquez Bosco, inspirándose en la planta del Palacio de Cristal del Retiro. O el antiquísimo patio de coches, que fue remodelado y cubierto recientemente, y ahora se denomina “galería de cristal”.  

Históricamente fue denominada de múltiples formas: primero, la avenida de Rusia; años más tarde, la avenida del Quince y Medio; posteriormente fue avenida de José Antonio, en homenaje a José Antonio Primo de Rivera, por su victoria en la Guerra Civil. Es que los primeros bocetos para su construcción datan de 1862; hubo que demoler más de 300 casas y afectó a casi 50 calles. Fue fundada en 1910 y se trata del bulevar más famoso de Madrid y, para muchos, del mundo… La Gran Vía comunica el barrio Salamanca y el de Argüelles. Por sus baldosas transitan miles y miles, diariamente, a toda hora. Sus atardeceres suelen ser imponentes, y por las noches se ilumina a pleno. Aglutina tiendas, restaurantes y algunos de los edificios más icónicos de la urbe. 

La Estación de Atocha es el cónclave ferroviario más importante de Madrid. Fue la primera estación, inaugurada en 1851 bajo el nombre de “Estación del Mediodía”. Se calcula que cada año recibe en sus inmensas instalaciones a más de 100 millones de pasajeros, quienes, por otra parte, pueden disfrutar del jardín tropical que se encuentra en el interior, conformado por más de 500 especies vegetales, muchas de ellas exóticas, provenientes de la India, China o Australia. La estación fue uno de los lugares donde se produjeron los atentados del 11 de marzo del 2004. Los ingresos se denominan Puerta de Atocha Almudena Grandes, en homenaje a la genial escritora fallecida en 2021.

En Lavapiés se descubrirá la esencia de la multiculturalidad española. Tiene rincones extraordinarios, como la plaza de las Corralas, y construcciones típicas madrileñas del siglo XVII y XVIII. Además, es un epicentro de la noche madrileña. La calle Huertas, en el corazón del Barrio de las Letras, compite en prestigio, actualidad y popularidad con los centros de Chueca y Malasaña.

Un ítem especial, merecen los parques madrileños, Por caso, el llamado “Juan Carlos I”, que integra el Campo de las Naciones y que posee un lago donde practicar deportes acuáticos. El Parque del Cerro del Tío Pío, de Vallecas, con sus siete colinas, brinda unas increíbles vistas de Madrid. Los Jardines del Palacio del Príncipe de Anglona, en el especialmente bucólico barrio de La Latina. Otro menos reconocido, pero igual de encantador, es El Capricho, con sus laberintos, fuentes e incluso el búnker que alojó el Cuartel General del Ejército Republicano del Centro durante la Guerra Civil. Y finalmente las Quintas de los Molinos, desbordante de hermosos almendros, y el Parque de Torre Arias, conformado por una variedad botánica realmente impresionante.

¿Que quedaron afuera de esta recorrida la Real Basílica de San Francisco, el Barrio de Salamanca, el museo Cerralbo, la Plaza de Toros de las Ventas, el estadio Cívitas Metropolitano, la Ermita de San Antonio de la Florida, la plaza de Santa Ana…? Claro, y tantísimos más lugares. En fin, la historia, el esplendor y la belleza de una ciudad como Madrid solo pueden desbordar estas páginas. 

Pocas ciudades pueden discutirle su gastronomía. De las tapas a los platos más sabrosos. De los pequeños barcitos a los salones más refinados.
EL BERNABÉU   

En la avenida de Concha Espina 1, se erige el ultramoderno y espectacular estadio Santiago Bernabéu, la Casa Blanca, el hogar del Real Madrid. Con capacidad para más de 81 mil personas y una historia que desborda al fútbol español, al punto, por ejemplo, que la Copa Libertadores del 2018 se trasladó hasta allí para disputar la “final de todos los tiempos” de equipos argentinos que River le ganó a Boca por 3 a 1. Los hinchas del Millo, como los locales del Merengue, y tantísimos que se coronaron en ese estadio sublime, caminaron la veintena de cuadras desde El Viso, en la zona norte de la ciudad, hasta Los Cibeles. Aunque nunca será como el Obelisco porteño. 

EL TEMPLO DE DEBOD 

Un tesoro egipcio situado en el corazón mismo de Madrid. Esta verdadera excentricidad tiene su particular historia: el templo fue construido hace unos 2200 años, erigido bajo el faraón Ptolomeo IV Filópator, dedicado a Amón de Debod, decorado por el rey nubio Adijalamani de Meroe hacia los años 200/180 antes de Cristo. Conlleva una leyenda: tras la construcción de un dique en Egipto, el templo se vio amenazado, por lo que se decidió trasladarlo. Así se tomó la decisión de desmantelarlo y volver a erigirlo en España. Está situado en la calle Ferraz, 1, dentro del Parque de la Montaña, junto al paseo del Pintor Rosales, en el Parque del Oeste, en un alto donde se encontraba el cuartel de la Montaña, a poca distancia en dirección oeste desde la estación de metro Plaza de España.