Cerro Castor, Caviahue y Penitentes: La aventura de la nieve

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La Patagonia argentina cobija a casi dos docenas de centros de esquí de los más afamados del mundo. Un recorrido para disfrutar de la maravillosa experiencia de esquiar y ser testigos de paisajes espectaculares.

Son infinitas, de aquí y de allí, de todas las nieves del mundo… Todas esas imágenes, sin excepción, aciertan a lograr el mismo propósito: incentivar la adrenalina de arrojarse por la pista de nieve y avanzar en un recorrido de aventuras siempre mágicas, siempre emocionantes, siempre tan vertiginosas, más allá de las habilidades particulares del esquiador, desde los más novatos hasta los ultraprofesionales. La nieve es siempre asombrosa, porque constantemente cambia sus formas, tonos, texturas y prestaciones. Y esas características hacen que toda excursión sobre ese manto blanco sea al menos maravillosa.

Justamente, la Patagonia argentina es un lugar privilegiado para esta actividad. Es una meta, una de las más prestigiosas y anheladas, para los deportistas del mundo, los aficionados y los más experimentados. Las pistas argentinas tienen un enorme y merecido prestigio. Y la lista que conforman sobrepasa las dos decenas, concentradas especialmente en las provincias de Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Sin ir más lejos, una rápida recorrida por los principales centros de esquí permite referirse específicamente a los de Tierra del Fuego, como los de Haruwen, el Francisco Jermán-Club Andino, el Glaciar Martial y el Cerro Castor. En Santa Cruz, por su lado, se encuentran, entre otros, La Hoya del Chingue, el Calafate Mountain Park y el Centro de Deportes Valdelén. La provincia de Chubut muestra con orgullo La Hoya, el cerro Perito Moreno o el centro de Piedras Blancas-Cerro Otto. Neuquén es la provincia en donde se suceden varias pistas de reconocido valor como Las Pendientes, Primeros Pinos, Cerro Wayle, Parque de Nieve Batea Mahuida, Cerro Bayo y Caviahue, además de la afamadísima pista de Chapelco. Y ni qué hablar de las pistas mendocinas: con su faro insignia, la de Las Leñas, pero con otros centros de nieve de enorme prestigio internacional como pueden ser el Aconcagua Esquí, el de Los Penitentes, el de Vallecitos y también el de Los Puquios.

No son pocos los amantes de esta actividad que inician diversas “giras” por muchas de ellas. Por ello, en ese sentido, elegimos algunos de estos centros, tres particularmente, por supuesto sin desestimar las preferencias por los demás. Proponemos una recorrida helada y maravillosa por algunos, uno en cada provincia: el Cerro Castor, de Tierra del Fuego; el de Caviahue, de Neuquén; y, finalmente, el reconocido Penitentes, de Mendoza.

Los demás, es una promesa, integrarán una próxima y cercana recorrida…

Los cerros nevados se reflejan en las frías aguas del lago Caviahue o Agrio.

EL MÁS AUSTRAL DEL MUNDO

Está en “el fin del mundo”. Más al sur, imposible. Los 26 kilómetros que van desde la ciudad de Ushuaia hasta la base del cerro ofrecen, como un espectacular anticipo, unas vistas únicas por tan maravillosas y por una tonalidad que tira hacia el gris de un modo que atrapa a quien transita la RN 3, camino a Haruwen, por el valle Tierra Mayor. Si no hubiera que tener un muy especial cuidado al recorrer esa vía generalmente peligrosa por lo nevada, sería para no desperdiciar cada dibujo, para admirar los paisajes, metro a metro. 

El centro de esquí del Cerro Castor es el más austral del mundo. Posee nada menos que 600 hectáreas esquiables. En esa superficie ofrece 24 pistas que configuran 28 kilómetros de longitud, cuatro telesillas, dos cintas transportadoras en el área de principiantes y tres telesquís, Los Castores, del Este y del Sol, con lo que se logra una capacidad portante de 9200 personas por hora.

Se encuentra sobre una ladera sur de la montaña y por su latitud concentra la mejor calidad de nieve del país y de Sudamérica. Su ubicación puntual se sitúa en el paralelo 54°, similar a Moscú en el hemisferio norte. Como mantiene temperaturas de entre -5 y 5 grados promedio, la calidad de la nieve es perfecta. Los “inviernos” van desde principios de junio hasta mediados de octubre, lo que configura una característica extra que es que sea la temporada más extensa del cono sur. Una de las agradables consecuencias es que, como en muy pocas otras, se aglutinan equipos internacionales para dedicarse a sus entrenamientos con vistas a los diferentes torneos que se realizan en esta y otras pistas. Muchas veces llegan a concentrarse en el Castor más de una veintena de equipos, ya que sus pistas están homologadas por la Federación Internacional de Esquí. 

Advierten en el sur profundo argentino que su “infraestructura es homogénea en todos sus aspectos y con gran confort para los visitantes”, ya que cuentan con maquinaria de última tecnología y una docena de “cañones technoalpine” que garantizan nieve hasta la base durante toda la temporada. Además, tiene un parque de nieve, varios restaurantes y confiterías, zonas de recreación, refugios de montaña, una escuela de esquí, una sala de primeros auxilios y un bosque de lengas. Además de las actividades tradicionales, se pueden realizar otras como snowboard, snowblade (skiblade), esquí de travesía, trineos, esquí de fondo y caminatas con raquetas.

Con orgullo, afirman en Ushuaia que el Cerro Castor es producto de un proyecto familiar liderado por Gastón Begue, que se pudo concluir tras enorme esfuerzo bien cerca del fin del siglo XX, en 1999. Justamente el 9 de julio de ese año abrieron por primera vez sus puertas al público.

Una excursión por las espectaculares nieves del sur representa una aventura muy especial para toda la familia.

PARA GRANDES Y CHICOS

Más al norte, en la provincia de Neuquén, muy cerquita de la cordillera de los Andes y del límite geográfico con Chile, se encuentra Caviahue, que cuenta con una característica muy particular y seductora: la posibilidad de disfrutar de todas las opciones que suele brindar la nieve en los centros turísticos de invierno en la Argentina, pero combinando el manto blanco con las aguas termales de Copahue. Se encuentran a 17 kilómetros del centro urbano que se recorren por las RP 27 y 26.

La región de Caviahue se caracteriza por sus fuertes nevadas que elevan la calidad del centro de esquí. Este cuenta con 23 pistas y un complejo de 11 mecanismos, que en servicio completo llegan a transportar a 7400 pasajeros por hora. Solo en la ciudad se acumula aproximadamente un metro de nieve.

En sus escuelas de esquí son tradicionales los cursos de modalidades diferentes para todas las edades y niveles de experiencias, que además están en condiciones de proveer el equipo completo: alpino, snowboard y adaptativo (monoski). La más conocida es la Escuela Caviahue-Esquí y Snowboard, al pie de la montaña. En ese sitio, representan también grandes atractivos el Terrace Deck 1650 y Las Lengas Restó-Bar en el Grand Hotel & Spa. 

Los adultos tienen las más variadas posibilidades de aprendizaje, adiestramiento y mejoramiento de sus habilidades de esquí o snowboard. Y mientras ellos se “sacrifican” haciendo de las suyas en las pistas, los pequeños pueden disfrutar de la estadía y la nieve en varios sitios, como la guardería “Los Pumitas”, que se ubica en el segundo piso de la escuela de esquí, en la propia montaña, cerca de la ladera. También se encuentra el jardín de nieve de Caviahue, donde los niños pueden practicar diferentes especialidades con sus tablas de snowboard. Igual que en el Junior Club, que ofrece un programa de aprendizaje que se centra en “el desarrollo técnico y el entretenimiento, basado en la organización de actividades grupales por edad y nivel”.

Los cerros nevados se reflejan en las frías aguas del lago Caviahue o Agrio.

ENTRE LA NIEVE Y EL VINO

Y finalmente llegamos al complejo Penitentes, otro clásico mendocino a solo 180 kilómetros de la capital provincial, y como los otros centros, muy cercano a la frontera con Chile: en este caso particular, a apenas 15 kilómetros. Se calcula que se requieren alrededor de dos horas para llegar desde la ciudad hasta el centro invernal, y los paisajes por los que se transita son alucinantes, al zambullirse el visitante por las altas montañas mendocinas: es que Penitentes está solamente a 4 kilómetros del Aconcagua, el macizo más alto del continente americano, con 6960 msnm. 

Esos panoramas y la calidad de su nieve, compacta, y seca en invierno, le adjudican a la zona ciertas características místicas muy particulares. Justamente, su nombre deriva de los riscos que asemejan monjes en actitud de rezos y súplicas. La sismicidad de esa región cuyana es frecuente y de intensidad baja, en tanto que la temperatura promedio es de 1 ºC, variando entre -4 y 7º C. El clima es mayormente seco y soleado.

Penitentes tiene más de 300 hectáreas de superficie esquiable, con 28 pistas, que varían mucho entre sí por su longitud (la mayor se extiende por 614 metros) y por sus pendientes, lo que le da la posibilidad de contener tanto a esquiadores principiantes como a profesionales. Se llega a una altura máxima de 3194 msnm. Posee ocho posibilidades de acceso. La escuela de esquí es una de las más prestigiosas de la región, por la calidad y la experiencia de sus instructores.

Fue el porteño Emilio López Frugoni, integrante de una familia tradicional, de enorme fortuna, quien a principios del siglo XX adquirió 521 hectáreas y fue el precursor de las pistas actuales. En Penitentes se puede realizar esquí, snowboard y una variante muy especial: el heliesquí. Con la particularidad de que ofrece una gran variedad de alternativas al turista, más allá del esquí, como centros de compras, restaurantes, hosterías, hoteles, jardín de niños y discos. Además, por supuesto, de la infraestructura hotelera: refugios, hosterías, departamentos, hostels y hoteles de las más variadas estrellas… La mayoría ubicados al pie del cerro. 

Como para salir esquiando. 

DEL OTRO LADO DE LA CORDILLERA

El Portillo, el Colorado, Valle Nevado y Chillán son algunos de los centros de esquí más populares que se encuentran en territorio chileno, y que también poseen su propia magia cuando la montaña se tiñe de blanco nieve. Cuentan con modernas escuelas de esquí y snowboard, medios de elevación y las posibilidades de alquiler de ropa adecuada y equipos para practicar las diferentes modalidades. Las pistas son de muy buen nivel, reconocidas también por los que prefieren los centros tan populares en la Argentina. Una alternativa también muy interesante para disfrutar la nieve.

A CRUZAR LA FRONTERA

Se la conoce como “experiencia FREE RIDE en Caviahue”. Se la publicita como la “gran oportunidad de que los entusiastas del esquí puedan cruzar la frontera y esquiar en lugares donde nadie se desliza en el medio de los Andes”. Las actividades tradicionales de aventura en la nieve incluyen la incursión por “nuevas pendientes y nieve en polvo”, y se pueden combinar con las motos de nieve, que en ese caso son guiadas por expertos que “garantizan la máxima seguridad y entretenimiento”.