Ushuaia en verano: Explosión de colores

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La ciudad argentina más austral, tan relacionada con la nieve, en temporada estival explota en un sinfín de tonalidades, todas ellas asociadas a los atractivos de una belleza salvaje que estremece los sentidos.

El techito de madera cubre del sol las cuidadas letras amarillas. Pocos meses antes, la nieve envolvía toda la zona, como un manto blanco, y los visitantes debían emponcharse sin piedad. Ahora, en remerita, el turista apunta con su índice izquierdo la indicación que da la bienvenida a la bahía Lapataia, donde, como allí se señala, “finaliza la Ruta Nacional 3”, la misma que empalmando con la mítica 40 permite cruzar la república entera. El paisaje se enfurece de los increíbles colores del margen septentrional del canal Beagle. Se trata del extremo sudeste de la isla Grande de Tierra del Fuego, el llamado “Fin del Mundo”, la maravillosa Ushuaia, donde el visitante se puede llenar el alma de la sensación inigualable de la cercanía de la Antártida y de las islas del Atlántico Sur. Una ciudad de cuento.

Unos meses antes, la nieve se volvía protagonista esencial cubriéndolo todo y proveyendo una ilusión blanca incomparable. Pero ya en verano, la explosión de colores resalta y renueva la dureza implacable, el viento eterno, la hermosura salvaje, la variedad inapelable del sur más profundo. Ushuaia es la ciudad más austral: bañada por las aguas oceánicas mixturadas del Atlántico y el Pacífico que transitan por Beagle, el canal que en la lengua nativa se denomina Onashaga. Para los amantes del buceo, ese surco de la naturaleza ofrece algunos increíbles tesoros subactuáticos.

La región va más allá de lo soñado. El tránsito por la propia ciudad y sus atractivos ya es un tópico en sí mismo. Empezando por el aeropuerto internacional, muy al alcance de la mano, y siguiendo por el pintoresco centro cívico con sus restaurantes donde se exhiben los orgullos gastronómicos tan preciados: la merluza negra, el cordero fueguino y las gigantescas centollas. 

En verano, los naranjas y ocres del atardecer se fusionan con los verdes y azules de los lagos y la vegetación nativa.

CULTO A LA HISTORIA 

También, en el propio centro, se encuentra el circuito histórico de los museos, que integra el del Fin del Mundo, la antigua Casa de Gobierno y los de Maquetas del Mundo Yámana y De la Ciudad (antigua residencia de la familia Pena): el recorrido entrega un veloz pero acabado panorama de una historia edificada por los pueblos originarios, los colonizadores, los piratas y los 300 misioneros anglicanos de la South American Missionary Society. Hasta que llegó la expedición argentina que instaló una subprefectura y plantó la bandera nacional en la bahía: fundaron la ciudad el 12 de octubre de 1884. Hoy Ushuaia  cuenta con 80.000 habitantes y casi medio millón de turistas que la visitan año tras año.  

La ciudad, paradójicamente, tuvo un impulso particular cuando se erigió la estremecedora Cárcel del Fin del Mundo, hoy reconvertida en museo. Inaugurada en 1902, funcionó hasta 1942, cuando el entonces director, Roberto Pettinato (padre), convenció al presidente Juan Domingo Perón de que detuviera esa maldición que significaba la detención en condiciones extremas e inhumanas de aislamiento y de clima, de presos comunes y políticos. Incluidos algunos muy peligrosos, como el tristemente célebre “Petiso Orejudo”. Pasados los años, el penal se reconvirtió en un sitio de atracción turística, a tal punto que los visitantes participan de teatralizaciones en las que se visten con ropa similar a la que usaban los presidiarios. En una de sus alas, además, se habilitó el Museo de Arte Marino, que expone obras de muchos pintores argentinos célebres. 

Y frente a todo eso, como un vigía cariñoso y atento, el faro Les Éclaireurs (“los iluminadores”, en francés). Suele ser confundido con el faro del Fin del Mundo (el faro de San Juan de Salvamento), otro atractivo importante de la región, pero que se encuentra en la isla de los Estados, bastante más al este de Tierra del Fuego, a unos 250 kilómetros de Ushuaia. El Les Éclaireurs ilumina toda la ciudad y se eleva en un islote configurado por piedras, donde los lobos marinos se refriegan y dan un espectáculo extra. Los catamaranes con turistas se acercan y parece que esos animales saludasen el transcurrir amistoso. El turista no se puede detener allí, pero sí en las próximas islas de los Pájaros y de los Lobos: en ambas es impresionante el sobrevolar constante de gaviotas australes, gaviotines sudamericanos, skúas, petreles y cormoranes. La siguiente escala de las embarcaciones se da por el archipiélago Bridges y el Paso Chico, para luego detenerse en la bahía Ensenada. Por las tardes, mientras el sol empieza a esconderse considerablemente más temprano que en el resto del país, se suma la maravilla que perciben los miles de turistas: la comprensión de que se hallan frente a uno de los paisajes más espectaculares del planeta. 

Ushuaia, en lengua yámana, significa “bahía mirando al poniente”. No es casualidad, entonces, que actualmente se trate de la puerta de entrada al continente antártico y el último eslabón del corredor austral que se complementa con El Calafate y Bariloche.

Uno de los hoteles 5 estrellas de Ushuaia, Los Cauquenes, está ubicado a orillas del canal de Beagle.

NATURALEZA VIVA 

Uno de los confines de la ciudad es la mismísima cordillera de los Andes con toda su imponencia. En uno de los extremos de la montaña sobresalen cinco puntas, igual que aquella mano de las arenas de Punta del Este: son los montes Cinco Hermanos, que se entremezclan con los rayos del sol cada madrugada. Están circundados por el monte Olivia y, hacia el este, por el Martial, desde donde cada agosto se produce un espectáculo verdaderamente alucinante como es la bajada de antorchas. Parecería un merecido homenaje al majestuoso nacimiento del monte donde se encuentra el glaciar, a escasos 7 kilómetros del centro, disfrutable durante todo el año ya que es alimentado de las nevadas invernales que se renuevan y perduran todo el año y se transforma en un excelente centro de snowboard y esquí alpino para principiantes. Inclusive en verano, cuando las áreas nevadas amenguan, aparecen mágicos senderos que permiten observar bellos paisajes de la ciudad.

También se debe visitar Cerro Castor, la estrella de Ushuaia (es considerada la Capital Nacional del Esquí de Fondo). Es el centro de esquí técnicamente mejor equipado de Sudamérica, además del más austral del planeta. Sus pistas extraordinarias se encuentran en el km 26 de la RN 3. Y fuera de temporada también es el lugar propicio para reencontrarse con los restos de nieve, pero a la vez ofrece alternativas de deportes y competiciones tanto para niños como para adultos. Lo mismo ocurre con otras pistas, como las del Club Andino, el Valle de los Lobos, el Solar del Bosque, Nunatak, Llanos del Castor, Valle Hermoso, Las Cotorras y Haruwen.

Al sureste de la ciudad nace el Parque Nacional Tierra del Fuego, que expone una hermosura apabullante en sus 70 hectáreas, donde se resume una extraordinaria síntesis de la riqueza biológica y paisajista de la región. Las temperaturas veraniegas son excepcionalmente adecuadas para encarar paseos por senderos, para explorar sus bosques infinitos, para transitar por sus ríos espectaculares. Al parque se accede por pasos peatonales en el cañadón de Andorra y el de la Oveja, que confluyen en la laguna del Caminante, que permiten zambullirse en el extremo austral de la Cordillera y llegar al lago Khami y al bosque subantártico hasta la costa misma del Beagle. Finaliza en bahía Lapataia, aunque los lugareños reiteran la teoría de que el parque solo acaba en el infinito…

Seguro que están en lo cierto. Aunque, en los alrededores, también son infinitos los sitios increíbles para recorrer. Como el glaciar Ojo del Albino, el Cordón Alvear, las Torres de Rino Toribio, el lago Fagnano, la laguna Esmeralda, el paso Trieten. Quienes circulen por los valles Carvajal, Tierra Mayor y Andorra podrán deleitarse con depresiones postglaciarias cubiertas a lo largo de los años por carbón orgánico y musgos que llevan acumulados durante más de 5000 años. Por esa zona suelen transitar, de lo más orondas, especies de patos, flamencos, cauquenes y otros miles de variedades de aves que alimentan el sublime colorido. Con los castores, en cambio, el proceso es el de urgente control de plaga: en 1946, 20 ejemplares fueron traídos desde Canadá para incentivar la industria de sus codiciadas pieles, pero luego la reproducción se fue de cauce.

Aquí y allá en la región hay circuitos de trekking, mountain bike, canoas y avistajes. Más aún en las épocas estivales, se replica la práctica de canotaje o kayak en los infinitos espejos de agua. Ni hablar de la pesca deportiva de alta calidad en la cuenca del lago Fagnano, entre noviembre y mayo. Los pescadores también eligen los ríos Milna, Tuerto y Valdez, así como los lagos Yehuin y Yakush, entre otros. Las bahías Torito y De Los Renos son las preferidas. 

Y si bien son experiencias que surgieron para las épocas de nieve, también serán inolvidables en verano los paseos en trineos impulsados por perros siberianos (huskies) y alaskanos (pointer, lebrel y braco). Son alucinantes los circuitos por los bosques de lengas entre los cerros nevados, no solo por sus vistas sino también por el contacto estrecho con esos animales tan particulares; así como también la degustación de increíbles corderos asados en las cabañas aledañas. 

Ushuaia se puede recorrer con todo tipo de vehículos, más allá de que la tradición apunte a que los 4×4 permiten mejor acceso a sitios insospechados. Si no que lo digan los fanáticos de las motos que suman nuevos integrantes y que incluso se congregan en encuentros internacionales como el muy popular “Motoviajeros en el Fin del Mundo”. Claro que las motos cada día son más veloces… Pero no vuelan como las avionetas o los helicópteros, que brindan increíbles vistas de la propia ciudad, del valle, de la cascada del río Pipo, del parque nacional, del canal y de distintos encuadres de la Cordillera que ni la más volátil 

fantasía podría imaginar.

Es el sur. Es el fin del mundo. Es ese paisaje en el que millares de visitantes cada temporada advierten cómo las imágenes superan la imaginación. 

Amantes del trekking explorando la zona de Laguna Esmeralda, dentro del Parque Nacional Tierra del Fuego.
Pingüinera 

Se trata de un paseo clásico para quien arriba a Ushuaia. Hay que sortear el crucero Monte Cervantes, hundido en 1930. Luego llegar a la antigua estancia Remolino, cerca del casco del buque Sarmiento que yace desde 1912. Y también bordear Puerto Almanza, para sumergirse en isla Gable, que merece un descanso para muy recomendables caminatas. Los pasos siguientes serán la bahía Cambaceres y el paso Mackinlay. Hasta que, al fin, llegaremos a la isla Martillo para inmiscuirnos en la extraordinaria aventura de transitar en una colonia de pingüinos magallánicos. En verano, durante la época de reproducción, los animales se acercan a las costas de la isla. La conjunción con los atardeceres y los reflejos provenientes del faro convocan a momentos realmente mágicos.

A orillas del Beagle 

A solo 15 minutos del centro y a 10 del aeropuerto, se encuentra el exclusivo Los Cauquenes Resort + Spa + Experiences, único hotel 5 estrellas ubicado a orillas del canal Beagle. Con su arquitectura típicamente fueguina, revestido exteriormente con madera de lenga y piedra, ofrece sus 45 habitaciones con vistas únicas, con la reciente incorporación de las Patagonia Suites como su propuesta más destacada: seis unidades de estilo moderno, cada una con 52 m2, con todo el confort, camas King Size junto a un baño completo con vestidor, box de ducha y bañera de cara al Beagle. Posee gastronomía gourmet y la certificación Green Leader de TripAdvisor. Se caracteriza por prácticas como reciclado de residuos peligrosos, desarrollo de una huerta orgánica y la realización de eventos como exposiciones de arte, charlas y capacitaciones de fauna y flora local.